Al término del desfile matutino, la capitana de Jaizkibel se mostraba feliz por la respuesta recibida. «Ha habido más aplausos y un montón de gente apoyando la manifestación», afirmó.
Lekuona enumeró los avances logrados en la edición de este año, como el hecho de que en lugar de plásticos negros se hayan «vestido con plásticos amarillos y caretas. No es el muro negro de otros años, pero es ridículo. A algunos nos ha entrado la risa. Si por lo menos hubieran ido de verde como Hondarribia... Parece que querían animar a Orio». Ironías aparte, la capitana reconoció que el transcurso por la calle Mayor había sido «más tranquilo que otras veces» y que, incluso, «al no haber apenas pitidos, nuestra música se ha escuchado bien». No obstante, vaticinó que, como «ha caído el plástico negro, también lo harán los amarillos».
Asimismo, recordó que este año han podido «recoger por primera vez a la cantinera en su casa», han desfilado en Guadalupe y han participado en la misa del Santuario. «También por primera vez, el párroco ha presenciado nuestro desfile, ante la puerta de la parroquia, en la calle Mayor», afirmó.
Eso sí, Lekuona quiso dejar claro que, a pesar de los avances, sigue «sin haber normalidad, porque «nosotros no podemos participar en la fiesta como el resto y tenemos que hacerlo en otro horario, como manifestación y escoltados por la Ertzaintza».
Respecto a la relación con el nuevo alcalde, Aitor Kerejeta, Lekuona señaló que «al menos con él se puede hablar» -en alusión a su relación con el primer edil saliente-, al tiempo que «reclamó pasos desde el Ayuntamiento para solucionar el problema.
Apoyo institucional
Representantes políticos e institucionales acudieron a Hondarribia para apoyar a Jaizkibel, entre otros, la directora de Emakunde, Izaskun Moyua; la Defensora vasca para la Igualdad, Maite Erro; el Ararteko, Iñigo Lamarca; Aintzane Ezenarro y Jon Abril, de Aralar; Marian Santos, de Ezker Batua de Hondarribia, y miembros locales de ANV.





