
Ante este panorama, y bajo la premisa de que no hacer nada es la más costosa de las actuaciones posibles, el Departamento vasco de Medio Ambiente viene trabajando en una serie de iniciativas que se enmarcan en la Estrategia Ambiental Vasca de Desarrollo Sostenible. Ahora se dará un nuevo paso con el primer Plan Vasco de Lucha Contra el Cambio Climático (2008-2012), una batería de medidas que se están ultimando y cuya aprobación, tras los consabidos trámites administrativos, está prevista para finales de otoño. Este plan es fruto de la Oficina Vasca de Cambio Climático, creada en enero de 2006 y donde distintos departamentos (Transporte, Industria, Agricultura y Pesca, Vivienda, Educación y, por supuesto, Medio Ambiente) trabajan codo con codo para coordinar políticas globales de lucha contra la contaminación.
25,5 millones de toneladas
El viceconsejero de Medio Ambiente, Ibon Galarraga, presentó ayer en los Cursos de Verano de la UPV la gestación de este plan y dibujó un mapa de situación en el que según los últimos datos provisionales -referidos al 2006-, el País Vasco se encuentra un 21,9% por encima de las emisiones de 1990, que se toma por año base, lo que supone unas emisiones de 25,5 millones de toneladas de CO2. En España, el porcentaje se sitúa en el 48,1%, y en la UE de los 15, en un -2%. «De acuerdo a las tendencias actuales, y si no se emprende ninguna acción encaminada a la reducción de emisiones, en el año 2012 las emisiones del País Vasco se situarían un 37,5% sobre el año base», explicó Galarraga. Ese porcentaje tan elevado supondría rozar los 29 millones de toneladas de CO2.
El plan vasco contra el cambio climático supone un «ambicioso» intento para esquivar esta situación. De hecho, el objetivo final es limitar las emisiones de acuerdo a los objetivos planteados en Kioto, aunque, como recuerda el viceconsejero, la CAPV no tiene fijado ningún listón obligatorio. «Pero no actuar sería irresponsable e insolidario con las futuras generaciones y los países empobrecidos», por lo que el objetivo final del plan es no superar en 2012 las emisiones más del 14% respecto al año base, lo que supondría una reducción de ocho puntos respecto a la situación actual. «Requerirá mucho esfuerzo, pero es factible lograrlo», según Galarraga.
Para alcanzar este objetivo, se tratará de incidir en los sectores más contaminantes, que son el energético (35% de las emisiones de gases contaminantes), el de transportes (22%) y el industrial (19%). No obstante, la evolución contaminante de estos segmentos ha sido diferente en los últimos años. Así, mientras el sector de la energía eléctrica o el de transportes tienden a acelerar las emisiones, en el caso de la industria se observa una evidente disminución en los últimos años.
Tras subrayar que «el mercado de derechos de emisión sólo afecta a alrededor del 50% de las emisiones de CO2», Galarrraga hizo hincapié en la necesidad de actuar «de forma decidida» en sectores responsables de lo que se denomina emisión difusa, como el transporte y el residencial, «que está más atomizado».
El plan vasco contra el cambio climático se sustentará sobre seis líneas maestras: el ahorro y la eficiencia energética (energías renovables); la gestión integral de la movilidad buscando modelos de transporte más equilibrado; producción y consumo más limpios; innovación social y tecnológica; gestión de sumideros de carbono y, finalmente, la actuación frente a los efectos del cambio climático.
Todas estas actuaciones irán encaminadas a perfilar un horizonte «con un modelo económico sustentado en el conocimiento y en la innovación, en el que la protección del Medio Ambiente se erija en factor clave de competitividad y un modelo social basado en la justicia, en la igualdad y en la solidaridad con otros países y las generaciones venideras».





