
Ambiente
Había apuestas sobre la gente que acudiría a la cita de Segunda y la entrada estuvo a la altura de muchos de los partidos de la pasada temporada, cosa que hay que valorar en su justa medida, porque se volvió a demostrar que la afición no dejará al equipo. Y desde el principio la grada empujó, pero el equipo no estuvo a la altura de las circunstancias. Ya a los dos minutos, Arana estrelló el balón contra el poste después del desvío de Riesgo, mientras que llegar al área rival era todo un imposible para los de Coleman. El Castellón apuraba por las bandas y se presentó varias veces con clara ocasión de haber resuelto ya en la primera parte. Sin embargo, con sólo el gol de Arana dejaba abiertas las opciones si la Real hubiera sido capaz de mejorar su imagen.
Planos
Todos esperábamos que el descanso cambiara las circunstancias, pero la Real que salió a la segunda parte tenía los mismos vicios que la que hasta entonces había estado a merced del rival. Alguna aproximación dejaba intuir una leve mejoría, pero quien volvió a acertar fue el Castellón, ahora en su primera llegada y con un extraordinario gol de Tabares. Ya con el 0-2 la suerte estaba echada, sobre todo porque los realistas estaban planos. Hundidos.
Decepción
Aún sabiendo todo lo sucedido y con la pretemporada ayuna en buenos resultados no podíamos esperar que el Castellón nos sacara los colores. Anoeta se llevó otra gran decepción y protestó al final del partido, porque si esto es lo que le espera en la temporada es como para empezar a comer cerillas. Hay tantas deficiencias en el equipo txuri urdin que parece imposible corregirlas de un plumazo. La debilidad de la zaga y la falta de acierto de la zona de construcción, unida a la desafortunada actuación de los delanteros, que casi no estuvieron, dibujaron una Real para echarse a temblar. Al menos Coleman dice haber tomado nota y el de ayer no era más que el primer partido.
Desilusionados
Fue la palabra con la que el técnico del conjunto blanquiazul quiso definir el estado de su plantilla y explicó que este equipo hará las cosas mucho mejor. La desilusión, sin embargo, es tan extendida que habrá que trabajar mucho y bien para superarla. Quizás fuera de casa se juegue diferente en esta categoría, habrá que comprobarlo, pero lo único que quedó ayer fue que el Castellón fue capaz de desarbolar a una Real que debe aspirar a mucho.





