
EL RETO
Una nueva cultura
- ¿En qué consiste el reto de adecuarse al Espacio Europeo de Educación Superior?
- José Ángel Achón. No puede ser que en Europa un título universitario de un país no sea reconocido en otro. El proceso de Bolonia es el conjunto de reformas y procesos que tenemos que hacer las universidades para adaptarnos a ese espacio europeo. Supone un conjunto de adaptaciones que nos está obligando ya a un cambio de cultura universitaria donde conceptos como internacionalización, cooperación, innovación pedagógica y calidad se están convirtiendo en el día a día de la vida universitaria.
- Joxe Mari Aizega. Se trata de crear un espacio común con unas referencias comunes, lo que responde a un reto fundamental, que es cómo las universidades toman el papel que les corresponde en la creación de una Europa del conocimiento. Esto en un plano macro. Luego hay otro plano, estatal, donde cada Estado toma sus propias decisiones y ahí España se ha demorado mucho y ahora se va a encontrar con la necesidad, no sólo de adaptar las nuevas titulaciones, sino de desarrollar un modelo educativo diferente, acorde con los retos que se están planteando. Y un tercer plano es el de cada universidad. La tendencia parece que sí es la de potenciar la autonomía universitaria, aunque estableciendo un sistema de rendición de cuentas.
- Carlos Bastero. Por un lado, creo que es distinto el reconocimiento de título académico respecto a la cualificación profesional. Es el punto más complicado del proceso de Bolonia y es un asunto que no está resuelto. Además, ya no se mide la docencia por el número de horas de clase que se imparten, sino por el trabajo desarrollado por el alumno. No obstante, yo creo que los cambios han de hacerse poco a poco. No se debe hacer borrón y cuenta nueva del pasado. Bolonia es un proceso muy interesante, pero hay que respetar la idiosincrasia, la historia y la formación de los países.
- Nekane Balluerka. El reto de adaptación al espacio europeo supone profundos cambios. Yo lo veo en cuatro claves. Por una parte, modificar la estructura de las titulaciones para que sean homologables; facilitar la movilidad de todos estamentos universitarios: alumnado, profesorado y personas de administración y servicios; garantizar la calidad de la oferta formativa; renovación de la metodología docente, que exige un cambio cultural, y también incrementar la extensión y la calidad de la actividad investigadora.
LA DIFERENCIA
Amueblar cabezas
- ¿En qué diferirá la Universidad del mañana de la que hoy conocemos, en varios aspectos, comenzando por los planes de estudio?
- Nekane Balluerka. Los planes de estudio estarán más enfocados a satisfacer las demandas del mercado de trabajo y de la sociedad. Tendrán una estructura y una duración diferente y el sistema de medición de la actividad académica serán los créditos ECTS. Esto implica que se va a medir tanto la actividad presencial como la no presencial. Yo creo que serán planes de estudio más flexibles, que van a tener que facilitar la movilidad. No estarán enfocados sólo a la adquisición de conocimientos, sino que van a tratar de desarrollar competencias o destrezas. Y tendrán que disponer de un sistema de garantía de calidad.
- Carlos Bastero. La universidad debe preguntarse si le interesa que el alumno, cuando termine la carrera, sepa los cómos o sepa los porqués. Son dos tipos de formación distintos. O le doy una buena base para que en el futuro pueda desarrollar las habilidades, o le doy las habilidades ahora mismo. Creo que es importante no olvidar que la universidad tiene un papel formativo de las personas, y que muchas tecnologías tienen caducidad, como el yogur.
- Joxe Mari Aizega. El plan de estudios de hoy en día es una relación de asignaturas, y vamos a pasar a otro donde se persigue en el fondo un perfil profesional integral, en el sentido de que ese plan será una serie de acciones para desarrollar competencias transversales, habilidades y destrezas.
- José Ángel Achón. Uno de los cambios más visibles va a ser el de la flexibilidad y diversidad, pero a cambio de calidad. También es clave el concepto de competencia. Y un tercer aspecto es que a veces se confunde Bolonia con adaptación de una mayor profesionalización de los perfiles de los estudiantes. Bueno, espero que no sólo sea esto. Hay que formar a ciudadanos comprometidos con su entorno, con los retos sociales y los problemas de ese entorno. De lo que se trata es que el paso por la universidad suponga la adquisición de unos moldes básicos para que cuando salga siga aprendiendo de forma, a poder ser, autónoma. Hay que preparar esas cabezas para aprender a aprender.
- Es indiscutible que habrá diferencias en cuanto a la reorganización académica (grado, máster, doctorado). ¿Qué les parece?
- Carlos Bastero. En el fondo se cambian los nombres a algo que ya existe. Todo esto, no obstante, está aún muy verde. Ha habido cuatro equipos ministeriales para tratar de lo mismo, y actualmente en la universidad no sabemos lo que va a pasar. El decreto está aún en fase de discusión. No obstante, si la universidad es autónoma debe tener capacidad para hacer las cosas según su propio modo de hacer y entender.
- Joxe Mari Aizega. El debate social se ha centrado sobre todo en los nombres. Al final hemos llegado a una situación en la que, creo, el nombre no nos va a limitar. Nos adecuaremos fácilmente. Pero la reforma trae cambios de calado, que son los verdaderamente importantes, como el crédito europeo, que va a medir lo que trabaja el estudiante.
- José Ángel Achón. El debate es de fondo y no es de forma. Cuanto más nos vayamos pareciendo a lo que el conjunto de países europeos está haciendo será mejor para todos.
- Nekane Balluerka. El haber llegado al acuerdo de que todos los grados tengan la misma duración, 240 créditos ECTS, me parece que ya ayuda bastante. Cuanto más nos parezcamos al resto de países europeos, mejor. Y todo ello está trayendo profundos cambios que tienden al aumento de la calidad. Y el eje es la competencia.
- Ot ro aspecto en el que podrían verse cambios es en la investigación.
- José Ángel Achón. De hecho, se supone que una universidad es una institución que transfiere aquel conocimiento que genera. Con lo cual, en este proceso, la investigación no puede estar ausente. Pero tenemos que pasar de una investigación centrada en ese modelo de investigador recluido en su torre de marfil, a una investigación que sea un punto en una cadena de valor, que vaya desde la investigación básica, pasando por la aplicada, hacia la transferencia de conocimiento a empresas e industrias.
- Joxe Mari Aizega. La actividad investigadora de las universidades tiene que ser un elemento clave para generar nuevo conocimiento y que eso al final acabe incorporándose al sistema productivo. Merece la pena elaborar una planificación integral desde el punto de vista de país, y hace falta establecer las políticas públicas necesarias para que todo eso sea posible.
- Nekane Balluerka. Por un lado, la investigación es fundamental, y la competitividad va a aumentar, con lo que aumentará la calidad investigadora. Vamos a pasar de trabajar de forma muy individualista, a hacerlo de forma cooperativa. Es indispensable y los equipos multidisciplinares son el reto que tenemos que afrontar.
- Carlos Bastero. A mí me parece que el proceso de Bolonia no aumenta la capacidad investigadora de la universidad. La universidad en este país ha dado un gran salto en investigación. Y es un proceso que se está llevando de forma paralela.
- Enlazando con lo anterior, otra de las claves es la adaptación de los estudios a las salidas profesionales.
- Carlos Bastero. No todo debe tener una finalidad utilitarista. Lo que busca la universidad es formar personas y la empleabilidad es muy importante, pero me preocupa más amueblar cabezas y crear esa preocupación de la gente por la búsqueda de la verdad, que encontrar personas que puedan ponerse mañana mismo a desempeñar un trabajo.









