
Funeral por el joven de Basauri fallecido en Fermoselle. [TICO LUCA]
BILBAO. DV. La desgracia persigue a la familia de José Antonio Vaquero Ferrero, el joven basauritarra de 30 años muerto el pasado sábado tras ser empitonado por un toro mientras presenciaba las fiestas de la localidad zamorana de Fermoselle. El fallecido, enterrado ayer a las cinco de la tarde en la vecina localidad de Palazuelo, donde veraneaba todos los años, había sido sometido minutos antes a una autopsia ordenada de urgencia por la responsable del juzgado de guardia número de Instrucción de Zamora, al comprobar asombrada que alguien, que no era juez y cuya identidad no ha trascendido, había firmado el certificado de muerte de la víctima y autorizado el levantamiento del cadáver.
La tragedia se había desencadenado la víspera en el pintoresco pueblo zamorano de Fermoselle, próximo a los Arribes del Duero y la frontera de Portugal, que celebra estos días sus fiestas. Los encierros tienen un papel protagonista en el programa de festejos y José Antonio solía bajar con su cuadrilla a verlos y a comer unos pinchos. «No salió a correr, ni era recortador», explicó ayer su hermano mayor Serafín, de 38 años.
En otro festejo taurino celebrado ayer, el primer encierro de las fiestas patronales de San Sebastián de los Reyes, hubo dos heridos por asta de toro y 15 contusionados.