MUNDO
Morir y matar jóvenes
La muerte a sangre fría de un niño de once años en Liverpool el pasado miércoles genera un debate sobre el 'estado de salud' de la sociedad británica

Los padres de Rhys reciben emocionados el aplauso de todo el estadio del Everton, Goodisson Park. [AP]
LONDRES. DV. El asesinato a sangre fría de Rhys Jones, de 11 años, el pasado miércoles en Liverpool ha conmocionado no sólo a la comunidad local, sino a todo Reino Unido. Aunque no es el primer niño que muere este año por un disparo a manos de un adolescente -con él ya son ocho los menores víctimas de armas de fuego-, su caso ha generado un debate sobre el 'estado de salud' de la sociedad británica.
Rhys Jones se encontraba en el lugar y la hora equivocados. Regresaba a casa con dos amigos después de un partido de fútbol cuando una de las tres balas, disparadas por un adolescente de entre 13 y 15 años que pasaba junto a ellos montado en una bicicleta de cross, atravesó su cuello. Antes que él, la víctima más joven era Camila Peniston, de 12 años, que murió en su casa de Manchester en abril. Las otras cinco murieron en las calles de Londres; la sexta, Michael Dosunmu, de 15 años, en la habitación de su casa del barrio de Peckham en el sur de la capital.
El caso de Rhys ha llevado a que los medios de comunicación británicos debatiesen esta semana si reina la anarquía en las calles de Reino Unido. La prensa sensacionalista ha alimentado el estado de paranoia, y el Daily Mirror aseguró haber medido el miedo de los británicos en una encuesta que reveló que el 42% de los consultados no salía de su casa por las noches por temor a los gamberros. Mientras, la prensa seria ha intentado contrarrestar la idea de que la situación está fuera de control. «La sociedad británica no se encuentra al borde del colapso, a pesar de este crimen horrible», defendió el diario Independent.
Preocupación
«El comportamiento antisocial de una minoría es un problema general que siempre ha estado con nosotros», decía su editorial. El diario Times se preguntaba hasta qué punto los británicos deben estar preocupados por los crímenes causados por armas de fuego, después de que «los políticos, la Policía y los medios de comunicación hayan provocado a lo largo de esta semana la impresión de que hay un criminal con un arma en cada esquina».
Según este diario, los crímenes graves por armas de fuego se concentran sobre todo «en algunas áreas de Inglaterra y de Gales, especialmente en ciudades como Londres y Manchester». El 'Times' destacó además que Reino Unido tiene un índice bajo de muertes por disparos en comparación con países de la Unión Europea, como Francia y Finlandia.
De todas formas, todos los medios coinciden en que en los últimos años, si bien los índices de criminalidad no han aumentado escandalosamente -más bien se mantienen estables- llama la atención el que tanto las víctimas como los asesinos sean cada vez más jóvenes. En Londres, la media de los delincuentes ha pasado de ser de 24 a 19 años. Según Scotland Yard, los crímenes con armas de fuego son cometidos por varones de entre 16 y 25 años.
«Siempre ha habido peleas, pero ahora la disponibilidad de armas de fuego ha aumentado», comentó Practical Wizdom, co-fundador de la iniciativa para acabar con ellas 'Gunz Down'. Precisamente la muerte de Rhys Jones ha puesto de manifiesto lo fácil que es hoy en día para los jóvenes adquirir pistolas en las ciudades británicas. De acuerdo con un estudio elaborado por la Universidad de Portsmouth se puede conseguir un arma por sólo 50 libras (unos 74 euros). Pueden incluso alquilarse por una hora o por una noche. Incluso las hay de imitación que sólo cuestan 20 libras (29,5 euros).
En cuanto al alquiler, hay dos tipos de precios: «Si el arma se devuelve sin usar, puede costar 50 libras. Si es disparada, sube a 250 libras (369 euros). Este es el coste de disparar contra una persona en el cuarto país más rico del mundo», escribió ayer en el diario Independent Camila Batmanghelidjh, fundadora de la prestigiosa ONG británica 'Kids Company'.
Inusuales
Aún así, las estadísticas revelan que en Inglaterra y en Gales es más probable morir por un ataque de arma blanca que por el disparo de una pistola. Y aunque se ha producido un incremento en los últimos años del número de adolescentes asesinados por armas de fuego en Reino Unido, en un intento de tranquilizar a la opinión pública después de la conmoción por la muerte del niño de Liverpool, medios de comunicación como el Independent aseguraron ayer que estos crímenes son aún muy inusuales. El asesinato Rhys Jones es considerado como un caso extraordinario.
Camila Batmanghelidjh, galardonada en multitud de ocasiones por sus iniciativas, lleva 11 años trabajando en el sur de Londres con niños que huyen de la violencia. «Reino Unido ha creado una sociedad en la que niños vulnerables no son ayudados lo suficientemente pronto ( ). Éstos han sufrido abusos de manera constante desde muy pequeños. Blindan su capacidad de sentir. Nadie ha intervenido para protegerlos, por lo que llegan a un estado mental que yo describo como un tipo de muerte emocional y psicológica. Sus vidas se basan en la supervivencia. Son, como dicen ellos, 'soldados solitarios'».
A lo largo de esta semana, unos han pedido un refuerzo de la legislación, a pesar de que la británica es una de las duras de Europa; otros más Policía y más poder para la Justicia. Pero, independientemente de ello, hay un consenso general de que la represión y el autoritarismo demonizará aún más a estos jóvenes. Según Camila Batmanghelidjh, «la respuesta es reforzar la influencia de los padres, y cuando eso no sea posible, proporcionar la estructura de un hogar».
Rhys Jones se encontraba en el lugar y la hora equivocados. Regresaba a casa con dos amigos después de un partido de fútbol cuando una de las tres balas, disparadas por un adolescente de entre 13 y 15 años que pasaba junto a ellos montado en una bicicleta de cross, atravesó su cuello. Antes que él, la víctima más joven era Camila Peniston, de 12 años, que murió en su casa de Manchester en abril. Las otras cinco murieron en las calles de Londres; la sexta, Michael Dosunmu, de 15 años, en la habitación de su casa del barrio de Peckham en el sur de la capital.
El caso de Rhys ha llevado a que los medios de comunicación británicos debatiesen esta semana si reina la anarquía en las calles de Reino Unido. La prensa sensacionalista ha alimentado el estado de paranoia, y el Daily Mirror aseguró haber medido el miedo de los británicos en una encuesta que reveló que el 42% de los consultados no salía de su casa por las noches por temor a los gamberros. Mientras, la prensa seria ha intentado contrarrestar la idea de que la situación está fuera de control. «La sociedad británica no se encuentra al borde del colapso, a pesar de este crimen horrible», defendió el diario Independent.
Preocupación
«El comportamiento antisocial de una minoría es un problema general que siempre ha estado con nosotros», decía su editorial. El diario Times se preguntaba hasta qué punto los británicos deben estar preocupados por los crímenes causados por armas de fuego, después de que «los políticos, la Policía y los medios de comunicación hayan provocado a lo largo de esta semana la impresión de que hay un criminal con un arma en cada esquina».
Según este diario, los crímenes graves por armas de fuego se concentran sobre todo «en algunas áreas de Inglaterra y de Gales, especialmente en ciudades como Londres y Manchester». El 'Times' destacó además que Reino Unido tiene un índice bajo de muertes por disparos en comparación con países de la Unión Europea, como Francia y Finlandia.
De todas formas, todos los medios coinciden en que en los últimos años, si bien los índices de criminalidad no han aumentado escandalosamente -más bien se mantienen estables- llama la atención el que tanto las víctimas como los asesinos sean cada vez más jóvenes. En Londres, la media de los delincuentes ha pasado de ser de 24 a 19 años. Según Scotland Yard, los crímenes con armas de fuego son cometidos por varones de entre 16 y 25 años.
«Siempre ha habido peleas, pero ahora la disponibilidad de armas de fuego ha aumentado», comentó Practical Wizdom, co-fundador de la iniciativa para acabar con ellas 'Gunz Down'. Precisamente la muerte de Rhys Jones ha puesto de manifiesto lo fácil que es hoy en día para los jóvenes adquirir pistolas en las ciudades británicas. De acuerdo con un estudio elaborado por la Universidad de Portsmouth se puede conseguir un arma por sólo 50 libras (unos 74 euros). Pueden incluso alquilarse por una hora o por una noche. Incluso las hay de imitación que sólo cuestan 20 libras (29,5 euros).
En cuanto al alquiler, hay dos tipos de precios: «Si el arma se devuelve sin usar, puede costar 50 libras. Si es disparada, sube a 250 libras (369 euros). Este es el coste de disparar contra una persona en el cuarto país más rico del mundo», escribió ayer en el diario Independent Camila Batmanghelidjh, fundadora de la prestigiosa ONG británica 'Kids Company'.
Inusuales
Aún así, las estadísticas revelan que en Inglaterra y en Gales es más probable morir por un ataque de arma blanca que por el disparo de una pistola. Y aunque se ha producido un incremento en los últimos años del número de adolescentes asesinados por armas de fuego en Reino Unido, en un intento de tranquilizar a la opinión pública después de la conmoción por la muerte del niño de Liverpool, medios de comunicación como el Independent aseguraron ayer que estos crímenes son aún muy inusuales. El asesinato Rhys Jones es considerado como un caso extraordinario.
Camila Batmanghelidjh, galardonada en multitud de ocasiones por sus iniciativas, lleva 11 años trabajando en el sur de Londres con niños que huyen de la violencia. «Reino Unido ha creado una sociedad en la que niños vulnerables no son ayudados lo suficientemente pronto ( ). Éstos han sufrido abusos de manera constante desde muy pequeños. Blindan su capacidad de sentir. Nadie ha intervenido para protegerlos, por lo que llegan a un estado mental que yo describo como un tipo de muerte emocional y psicológica. Sus vidas se basan en la supervivencia. Son, como dicen ellos, 'soldados solitarios'».
A lo largo de esta semana, unos han pedido un refuerzo de la legislación, a pesar de que la británica es una de las duras de Europa; otros más Policía y más poder para la Justicia. Pero, independientemente de ello, hay un consenso general de que la represión y el autoritarismo demonizará aún más a estos jóvenes. Según Camila Batmanghelidjh, «la respuesta es reforzar la influencia de los padres, y cuando eso no sea posible, proporcionar la estructura de un hogar».





