
SUBIDAS
No es ningún misterio que septiembre es un mes crítico para las familias. A los gastos habituales por el comienzo del curso escolar, hay que añadirle la anunciada subida de los tipos de interés, que hará que se resientan aún más las economías domésticas. Pese a los repetidos avisos de la industria alimentaria de subidas de hasta el 20% en los precios de los productos básicos, algunas asociaciones han rebajado el nivel de alarmismo, reconociendo que «los precios subirán, aunque el incremento no será tan desmesurado».
Sea de una u otra manera, no hay más que echar un vistazo a la cesta de la compra para advertir una progresiva subida de precios. Leche Pascual reconoció hace varias semanas que ha elevado un 5% el precio de sus productos lácteos y anunció que habría nuevos repuntes en los próximos meses. Lo mismo han hecho las otras dos empresas líderes del sector en España: Ebro Puleva y Central Lechera Asturiana. Algunas panificadoras también han comenzado a trasladar al consumidor el alza del precio de las materias primas. «No tenemos constancia de que el pan vaya a subir, quizá el precio se incremente cinco céntimos, pero no más», indican varias panaderías consultadas por este periódico.
A la hora de buscar culpables de este aumento de precios, todas las miradas apuntan a la producción de biocarburantes, que requiere la utilización de materias primas agrarias. En principio, una parte importante de las cosechas de cereales se estaría dedicando a la generación energética, con los desajustes de mercado que conlleva. Este encarecimiento de los cereales tiene un efecto dominó que acaba pagando el consumidor.
«La producción agraria está sufriendo una convulsión ajena al sector por todo el tema de los biocombustibles, algo que nos preocupa», señala Eneko Carrera, miembro de la ejecutiva de EHNE. Carrera contextualiza que, en el caso de la leche, «uno de los motivos de su encarecimiento es que en estos últimos años hemos sufrido un descenso de productores tremendo, lo que ha hecho que los precios suban. En los últimos diez o quince años han desaparecido más del 80% de productores de leche activos del País Vasco», añade.
Márgenes comerciales
Los baserritarras niegan que vayan a ser los grandes beneficiados de esta subida de precios, que «será acorde en todas las comunidades. El productor va a facturar más, pero lo que no sabemos es si va a ganar más, porque los costes están subiendo mucho». Según ENHE, las subidas repercuten al agricultor, pero «son las grandes empresas las que más dinero se llevan». El sindicato agrario apunta que los márgenes comerciales entre la industria y las empresas de distribución se han incrementado de una manera desmesurada: la población consumidora cada vez paga más (18%) mientras que los baserritarras cobran menos (4%).
Ante la menor producción de leche, algunos baserritarras consultados reconocen que en apenas unos meses han empezado a ganar por litro de leche hasta un 40% más. EHNE reclama que se incremente inmediatamente el precio que recibe el baserritarra por litro de leche, hasta situarlo en un mínimo de 35 céntimos.
En España, por ejemplo, se estima que la producción de biocombustible alcance el millón de toneladas en 2007, cantidad que duplica la del año anterior, según la consultora DBK. Y parece que aún se necesitarán más cereales. En EE UU la producción de etanol se duplicará en 10 años.
Si se necesita más bioetanol, las materias primas suben, y por consiguente, el pan, la leche y los huevos, también. Los costes de producción de huevo en España han subido más de un 20% desde enero según la patronal, debido al crecimiento de los precios de los cereales que se utilizan para alimentar a las gallinas. Desde la Organización Interprofesional de Huevos se quejan de las ayudas: «se apoya mucho al biodiésel sin darse cuenta que se lo quitan a los alimentos».
El sector cárnico, que subió el precio de la carne de ave un 8,2% respecto a 2006, y el de los lácteos también padecen los altos precios de los cereales. La leche, que desde enero ha subido 6 céntimos su precio, se prevé que también se encarezca, en parte, por el mismo motivo. Según los cálculos de la Federación Nacional de las Industrias Lácteas valdrá en un mes 4 céntimos más que ahora.
¿Y los panaderos? Son los grandes perjudicados por la escasez de cereal. El coste del pan subió un 6,1% respecto al año pasado y se estima que lo siga haciendo. «Lo que está claro es que no puedes destinar trigo a generar energía cuando hay escasez», indican desde la Confederación Española de Organizaciones de Panadería (Ceopan).
Obviamente, el anuncio de las subidas no ha sentado nada bien en la Unión de Consumidores (UCE), que considera «grave y lamentable» el incremento del 20% en el precio de los productos básicos, «cuando los márgenes comerciales representan hasta el 400%». Según la UCE, los mayores márgenes de beneficio en estos productos los obtienen las distribuidoras y comercializadoras, mientras que las subidas de precios «no tienen ninguna repercusión en los agricultores y ganaderos». Para la UCE, la subida llega en muy mal momento. «Se trata de una medida preocupante en un momento en el que a las familias les cuesta llegar a final de mes».





