
Entre los restos recuperados destacan numerosos fragmentos de cerámicas, carbones, algunas bellotas carbonizadas, restos de adobe de las paredes de las viviendas y una cubeta excavada en la roca, entre los elementos más reseñables. El lugar fue ocupado a lo largo del primer milenio antes de nuestra era y fue, probablemente, abandonado con la incorporación del territorio al ámbito romano, en torno al cambio de era.
«Las viviendas presentaban paredes de barro y techumbres vegetales, y conforme a lo que se ha ido conociendo en otros yacimientos similares de Guipúzcoa, su base de subsistencia serían la agricultura y la ganadería. En el caso de Santiagomendi se cuenta además con testimonios funerarios como los cromlechs existentes en el área», explica el equipo de Aranzadi.
Los trabajos han sido posibles gracias a la financiación del Ayuntamiento de Astigarraga y de la Diputación Foral de Gipuzkoa así como al trabajo voluntario de estudiantes y licenciados en Historia, que bajo la dirección de Manuel Ceberio, han dedicado parte de sus vacaciones al conocimiento del pasado.
Catas de cerámicas
Las investigaciones en el lugar fueron iniciadas en 1990 por María Teresa Izquierdo, en el contexto de un proyecto más amplio orientado al conocimiento de la franja litoral guipuzcoana en época antigua. En 2005 Jesús Manuel Pérez Centeno y Manuel Ceberio se hicieron cargo de los trabajos, continuando este último al frente desde 2006.
Fue a partir de 1993, con la recuperación en unas catas de cerámicas prehistóricas, cuando se descubrieron dos cromlech, una estructura de combustión y un espacio de habitación. También se localizaron materiales que pudieran ser adscritos culturalmente al Calcolítico-Bronce, a la Edad del Hierro y a inicios de la época romana.





