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RSS | ed. impresa | Regístrate | Jueves, 2 octubre 2014

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SIETE MARAVILLAS... Y PICO En uno de los parques naturales más extensos del mundo se contabilizan más de cien de estos ancestrales accidentes geográficos propios de la sabana venezolana.
LOS TEPUIS DE CANAIMA
25.08.07 -
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Los tepuis o tepuyes son unos accidentes orográficos característicos de la Gran Sabana venezolana, región colindante con Brasil y Guyana. Se presentan en forma de mesetas, completamente aisladas unas de otras, con cimas casi planas y paredes cortadas de forma abrupta. En sus cimas se dibujan caprichosas formas y alambicadas rozas por efecto de la erosión, y se desarrollan formas de vida vegetal y animal singulares y, en muchos sentidos, únicas.

Tienen una edad geológica cercana a los 3.000 millones de años, por lo que estas formaciones de arenisca se encuentran entre las estructuras más ancestrales existentes sobre la faz del planeta. En la sabana de Venezuela se contabilizan más de un centenar de tepuyes, aunque los más conocidos son el Auyantepuy o Gran Tepuy (de 2.400 m. de altitud), Kunenán (2.600 m.), Chimantatepuy (2.700 m) y el Roraima o Madre de las Aguas (el más elevado de todos, con 2.800 m.).

Estas montañas tabulares ocupan el 65% de la superficie del Parque Nacional de Canaima, que con sus tres millones de hectáreas luce como uno de los más extensos del planeta y es Patrimonio de la Humanidad desde 1981. Antes que por su interés biológico y geológico, cuya valoración corresponde a los especialistas, a ojos del profano los tepuis impresionan por el espectáculo que ofrecen sus vertiginosos barrancos y sus cascadas. Entre estas últimas se encuentra la caída de agua más elevada del mundo, el famoso Salto del Ángel, de casi mil metros, situado en el Gran Tepuy (en la foto). Su belleza es indescriptible: semejante cantidad de agua desplomándose desde el cielo, el estruendo, la bruma, el arco iris y el entorno verde y selvático provocan un torrente de sensaciones. Los nativos lo conocían como Churún Meru, pero los occidentales le dieron el nombre de su descubridor en el año 1921, el aviador y aventurero Jimmy Crawford Angel.

En el Parque Nacional de Canaima habitan pumas o leones americanos, jaguares, cientos de variedades distintas de serpientes entre ellas la boa constrictor llamada por los nativos «tragavenados» por su capacidad para ingerir grandes mamíferos, diversos monos como los perezosos y los araguatos, la nutria gigante, el zorro, el oso hormiguero, y miles de aves distintas como el águila arpía, el halcón palomero, la guacamaya enana, el colibrí, los guacamayos o ara macao y los tucanes. Respecto al género humano, estamos dignamente representados por diversas comunidades indígenas aquí asentadas. Además, claro está, de los miles de turistas que anualmente vienen a admirar los tepuis de Canaima.
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