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RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 22 mayo 2012

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San Bartolomé apadrina las fiestas de Uribarri desde su 'llegada' en 1771
El recién publicado volumen sobre la historia del barrio revela que se trajo para modificar el calendario festivo Hasta 1771 se festejó a Nuestra Señora de la Esperanza, el 18 de diciembre
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San Bartolomé apadrina las fiestas de Uribarri desde su 'llegada' en 1771
Vista de la iglesia de Uribarri en una foto antigua. El libro Uribarri. Auzo baten historia repasa numerosos aspectos de este barrio rural.
kepa oliden

ARRASATE. DV. San Bartolomé, cuya festividad se celebra mañana día 24 de agosto, apadrina las fiestas de Uribarri desde su llegada a la parroquia del barrio en el año 1771. Fue el entonces rector de la parroquia de Nuestra Señora de la Esperanza de Uribarri, Pedro Antonio Jauregi, quien implantó la figura del discípulo de Jesús, apóstol y mártir cristiano.

Según la Martiriología Romana, Bartolomé predicó en la India y en Armenia, donde murió mártir. Todavía con vida le arrancaron la piel y fue decapitado por el Rey Astyages en Derbend. Según la tradición este martirio ocurrió en Abanopolis, en la costa occidental del Mar Caspio, después de haber predicado también en Mesopotamia, Persia y Egipto.

Las reliquias de San Bartolomé, según una tradición, fueron enterradas en la isla de Lipara y eventualmente fueron trasladadas a Benevento, Italia y después a Roma donde ahora están en la Iglesia de San Bartolomé, en la 'Isola San Bartolomeo' del río Tiber. Se dice que la Reina Emma, la esposa del Rey Canute entregó uno de sus brazos a Canterbury en el siglo XI.

Patrón de los carniceros, fabricantes de libros, guantes, pieles, zapateros, sastres, mercaderes de queso, viñadores, albañiles y otros, la imagen de San Bartolomé, caracterizada con barba, un libro y un cuchillo (utilizado en su martirio), costó a la parroquia de Uribarri 250 reales.

No vino solo

Como se recoge el recientemente publicado libro Uribarri. Auzo baten historia, escrito por Jone Bergaretxe, San Bartolomé no llegó solo a Uribarri. Junto con él se colocaron las imágenes de San Blas, Santa Apolonia y Santa Lucía, cuya adquisición sumó la cantidad de 600 reales. Además se compraron cuatro ángeles, al precio de cien reales cada uno.

La implantación de la figura de San Bartolomé en 1771 obedeció a la necesidad de modificar el calendario festivo del barrio. Como señala Bergaretxe en su libro, hasta 1771 Uribarri celebraba sus fiestas patronales el 18 de diciembre, festividad de Nuestra Señora de la Esperanza. Pero como la climatología dificultaba muchas veces las celebraciones en fecha tan invernal, la parroquia tiró de santoral hasta dar con un santo mejor situado en el calendario; San Bartolomé, el 24 de agosto, fue el elegido porque su festividad se conmemora «concluida la siembra del nabo».

Transcurridos 236 años desde la llegada del 'nuevo' santo, su advocación festiva vuelve a estar en entredicho, ahora precisamente por lo contrario. Si antes era el mal tiempo lo que obstaculizaba la celebración invernal de la festividad de Nuestra Señora de la Esperanza, ahora es el buen tiempo y el consiguiente éxodo vacacional el que resta lustre y participación a los 'sanbartolomés' de Uribarri. De ahí que el barrio urbano de Uribarri-Erguin lleve algunos años celebrando sus propias fiestas 'patronales' en setiembre.

Pero el barrio rural, esto es, los cada vez menos baserritarras de Uribarri permanecen fieles a San Bartolomé. Su relación, de caserío en caserío, es otro de los capítulos que aborda la obra de Bergaretxe. El libro, publicado por el Ayuntamiento de Mondragón, repasa todos y cada uno de los baserris del barrio, incluyendo los ya desaparecidos. La relación incluye más de sesenta caseríos y casas, incluyendo desde la casa cural a las viviendas de Iberduero o el convento concepcionista.

La labor de recopilación realizada por Jone Bergaretxe incluye los diversos topónimos de cada vivienda y fotos tanto antiguas como actuales de sus moradores.

La ingente labor investigadora de Bergaretxe no acaba ahí. Por su libro desfilan asimismo imágenes, reseñas históricas y testimonios de la ocupación francesa en Uribarri (1807-1810); los lavaderos, caminos rurales, fuentes y patines, caleros, riqueza natural y un largo etcétera de aspectos entre los que no faltan el crimen de Ibarreta de 1464 o la elevación a los altares de la beata Clara Ezkurra, hija del caserío Erguin fusilada en la guerra del 36.
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