Aunque los dos veleros contribuían a ofrecer una panorámica de la bahía de lo más curiosa, su evacuación debía realizarse lo antes posible. La reflotación se aplazó el martes porque las condiciones meteorológicas no lo aconsejaban, pero ayer el tiempo mejoró bastante y se optó por remolcar los veleros al mar aprovechando que la playa estaba prácticamente vacía. Para esta operación fueron necesarias una grúa con un brazo de 30 metros, que se encargó de colocar a las embarcaciones con la proa mirando hacia la isla, y un remolcador que las empujó hasta el mar.
Las labores de reflote llevaron su tiempo por el tamaño de los veleros encallados. Así como dos pequeños yates que también terminaron en la arena la noche del martes fueron devueltos al mar unas horas después del temporal, arrastrar los veleros de más tamaño requería apurar al máximo la pleamar para que la propia marea contribuyese a desplazarlos. Pero, antes que nada, era imprescindible que una grúa los girase noventa grados para ponerlos mirando hacia el mar.
La idea inicial era aprovechar la pleamar de las 12.20 para reflotarlos al mediodía, pero la grúa no llegó a tiempo y la operación de giro tuvo que posponerse hasta la tarde. Hacia las 16.00 horas una grúa de gran tamaño accedió a la playa a través de la rampa de Alderdi Eder e inició los trabajos de elevación, primero con un velero y luego con el otro. Como estas embarcaciones pesan varias toneladas, hubo que asegurarlas bien para que no se produjeran contratiempos.
Gran expectación
Los movimientos de la grúa se convirtieron en la atracción de la tarde en la playa de La Concha y su paseo, y muchos donostiarras y turistas no dudaron en utilizar las sillas de los toldos, que estaban vacías por la ausencia de bañistas, para presenciar cómodamente el trabajo de los operarios.
La operación de arrastre de los veleros al mar no contó con tantos espectadores, aunque sí los hubo, ya que se realizó de noche, aprovechando que la marea había vuelto a subir. Los paseantes observaron atónitos a las quince personas que, metidas en el agua, tiraban de un cabo que unía los veleros con la embarcación que los iba a remolcar y devolverlas a su medio natural.
El coste de los trabajos de reflotación recaerá en los seguros de las embarcaciones, por lo que el Ayuntamiento no participó en ellos, aunque trató de facilitarlos. Alberto Rodríguez, concejal de Playas, explicó ayer que «el Ayuntamiento no tiene competencias para actuar en un caso así. Avisamos a los propietarios de los veleros y han sido ellos, junto a los seguros, los que se han encargado de contratar la grúa y el remolcador. Nosotros nos hemos limitado a facilitarles el acceso a la playa para que los veleros se reflotaran lo antes posible».
El rescate de estos dos veleros no resultará precisamente barato para las aseguradoras, ya que el alquiler de la grúa y el remolcador resulta bastante caro.












