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RSS | ed. impresa | Regístrate | 21 noviembre 2008

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JOSE IGNACIO AGUADED | PSICOPEDAGOGO
«Lo peor es castigar a los hijos sin ver la televisión, porque la mitifican»
Aguaded propone incluir en el sistema educativo un espacio en el que se enseñe «a consumir de forma inteligente» los medios de comunicación
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Lo mismo que se aprenden Matemáticas o Historia, ¿por qué no educar para ver la televisión? La propuesta la lanza José Ignacio Aguaded, vicerrector de la Universidad de Huelva y psicopedagogo especializado en temas de comunicación: «La televisión no es ni buena ni mala. Falla la forma de consumo, muy mecánica y nada inteligente», aseguró ayer en los Cursos de Verano de la UPV. Formar a la audiencia y exigir un nivel de calidad a los programadores son dos de las recetas que propone para convertir la caja tonta «en un arma de progreso social». Los padres, dice Aguaded, juegan un papel fundamental y deben «acompañar» a los hijos frente a la pantalla.



- Su propuesta se antoja difícil, teniendo en cuenta que la televisión es la niñera en muchas casas.

- Es bastante difícil. La prueba es que hay pocas experiencias sobre el tema. Lo que nosotros planteamos es preparar a la gente con competencias para que el consumo no sea mecánico, sino inteligente. No sólo de la televisión. Deberíamos hablar de pantallas, ya que cada vez más las pantallas están desbordando nuestros tiempos de ocio. Por ejemplo, el móvil, que se ha convertido en la televisión de bolsillo. Los dispositivos electrónicos son cada vez más accesibles, pero ante ese desarrollo tecnológico tan vertiginoso, por desgracia no se ha desarrollado la capacidad para hacer un consumo racional.

- ¿Cómo se logra una audiencia inteligente?

- A través de la educación de los medios. Lo mismo que educamos para conocer la Historia, ¿por qué no educar para la comunicación si ésta ocupa gran parte de nuestra vida? Se trataría de hacer un ejercicio de reflexión, nada de contenidos teóricos, sino de actitudes de valoración. Por norma general, las personas valoran muy poco los productos televisivos que consumen.

- ¿Habría que empezar por educar a los adultos?

- Los niños siempre han sido la población más frágil, pero en el fondo la educación para la televisión debería abarcar todas las capas de la población. No por ser adultos estamos más capacitados para consumir de forma más inteligente. El problema del consumo repercute en la familia, pero también debería estar en la cabeza de los propios periodistas, los profesionales de la comunicación, que deberían tener un papel más activo y crítico hacia la ciudadanía. Lo quieran o no todos los medios de comunicación educan a la población, para bien o para mal.

- ¿Qué le parece la parrilla actual?

- Los productos que vemos en los medios no son los más rigurosos desde el punto de vista educativo. Hace falta una audiencia más formada que exija productos con más valores. Cuando vamos al hipermercado pedimos género de calidad. Debería ocurrir lo mismo en la televisión y el resto de medios.

- ¿Los contenidos de la televisión son un reflejo de la sociedad?

- La sociedad no tiene mucho que ver con lo que se emite. El argumento de que los programadores emiten lo que la audiencia quiere ver lo pondría en cuarentena, porque lo que se emite es lo que los productores generan por rentabilidad. Si hubiera programas de calidad se verían, y además se haría una función social importantísima. La tarea pendiente es hacer de la televisión un arma de construcción social.

- ¿Quién tiene que formar en ese cometido?

- Hay cuatro grandes sectores. Por un lado, la familia, porque el consumo se hace en casa. Los padres no se pueden desentender de la educación de sus hijos. También tiene que colaborar la escuela. Hay que implicar además a los medios de comunicación, que deberían tener un sentido ético más desarrollado. La cuarta pata son las administraciones públicas. Igual que se vela para que se cumplan los códigos profesionales de determinados trabajos, también deberían hacer cumplir la ley audiovisual.

- ¿Un consumo abusivo de televisión esconde un problema de aislamiento familiar?

- En muchos hogares, la televisión es como un paraíso que vomita constantemente imágenes y que transporta a universos exóticos irreales. No hay duda de que un consumo abusivo es una prueba palpable de desvertebración social y familiar. Una familia cohesionada busca normalmente alternativas de ocio.

- Muchos padres no saben qué hacer para desenganchar del mando a sus hijos. ¿Deberían cortar por lo sano?

- Lo peor que se puede hacer es castigar al niño sin televisión. Lo único que consiguen es mitificar más el medio y convertirlo en un objeto de deseo. En sí, la televisión no es buena ni mala. Hay contenidos negativos, pero también positivos. Los padres deberían acompañar a sus hijos frente a la pantalla, sobre todo cuando se trata de niños pequeños. Tampoco es bueno que las televisiones estén en los dormitorios, donde los niños puedan controlar lo que ven a su antojo. Tampoco es recomendable que los padres vean programas que después no dejan ver a sus hijos. En suma, lo que deberían hacer es hablar de televisión con sus hijos, porque se ha convertido en un objeto muy consumido, pero poco pensado.

aldaz@diariovasco.com

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