
A las familias les embarga una profunda sensación de desasosiego cuando uno de sus miembros desaparece. ¿Qué le habrá ocurrido?, ¿Habrá tenido algún accidente? ¿Regresará? son las primeras interrogantes. No siempre son causas de fuerza mayor las desencadenantes de las ausencias. Un adolescente enrabietado con sus progenitores o enfrentado con los responsables del centro en el que permanece acogido, las desavenencias de una pareja, o las pérdidas de memoria de personas de edad avanzada están en el origen de la mayoría de las desapariciones. Precisamente, el paulatino envejecimiento de la población ha dado lugar a un incremento de casos de extravíos de hombres y mujeres aquejados de un principio de demencia.
Durante el pasado año, la Er-tzaintza registró un total de 2.186 avisos por desaparición de personas, una cifra superior a los 1.909 casos contabilizados el año anterior, lo que supone casi un 13% más. El índice de resolución ronda el 95-96% durante los últimos tres años, que culmina con el regreso o el hallazgo de la persona desaparecida. En 2006, el 85% apareció o fue localizado antes de los quince días.
La desaparición de menores de 18 años constituye casi la mitad, un 44,3%, del total de los casos del pasado año. En lo que se refiere al sexo, las mujeres desaparecidas representan un 39% de la cifra total de las 2.186 notificaciones.
Pisos de acogida
De las 2.186 denuncias por desaparición de personas recibidas el pasado año por la Ertzaintza, 1.333 eran varones (61%) frente a las 853 mujeres (39%). Fuentes de Interior precisan que hay que tener en cuenta que la cifra de desaparecidos es notablemente inferior a la de las notificaciones, ya que, en numerosas ocasiones, la misma persona se ausenta varias veces. En este sentido, es especialmente significativo el número de menores que se encuentran acogidos en centros educativos o pisos de acogida. Concretamente, durante el año pasado desaparecieron 406 menores, no obstante, las notificaciones recibidas por desaparición fueron más del doble, concretamente, 971, según precisan fuentes del Departamento vasco de Interior.
Los datos registrados por la Er-tzaintza confirman la alta resolución de los casos de desaparición, ya que durante el pasado año se resolvieron el 95%, un porcentaje, más o menos, similar al de años anteriores. Normalmente, la mayoría de los desaparecidos regresan o son localizados antes de los quince días. En el caso de los menores, las causas de su desaparición suelen ser variadas y van desde las desavenencias familiares hasta los problemas con los estudios o la falta de adaptación en pisos de acogida.
Con el paso del tiempo se reduce el número de hallazgos. No obstante, desde Interior precisan que resulta difícil establecer una estadística absolutamente fiable acerca del número de personas que todavía permanecen en archivos policiales como desaparecidas porque hay apariciones que, a veces, no se comunican y el caso continúa abierto de una manera ficticia.
Además, hay que especificar que, incluidos en la cifra total, varios de los casos notificados son de personas desaparecidas fuera de Euskadi y los comunicantes consideran que han podido dirigirse o estar de paso por nuestra comunidad. En estos casos, sobre todo, a no ser que sea localizado en la comunidad, en raras ocasiones se llega a saber el desenlace.
Aumento por territorios
En el análisis de los datos por territorios históricos se aprecia una relación directa entre el volumen de población y el número de desapariciones. Así, Vizcaya registró más de la mitad de los avisos del año 2006 (1.096), por los 770 de Gipuzkoa y los 320 de Álava. El territorio alavés contabilizó un aumento de 90 casos con respecto a los 230 del año anterior. Gipuzkoa registró 169 casos más que en 2005 y Vizcaya 18 más.
Las causas de las desapariciones comunicadas a la Ertzaintza se engloban en un ámbito subjetivo, pues éstas se fundamentan en las estimaciones ofrecidas por la propia familia o por los comunicantes del hecho. En todo caso, son datos importantes para establecer los criterios de búsqueda, precisa Interior. En cuanto a los meses del año, se aprecian pocos cambios, sólamente los meses de marzo -con 221 desaparecidos- , julio -con 207- y octubre -206- destacan por encima de la media (182). En mayo y noviembre se contabilizan las cifras más bajas, con 152 y 142 notificaciones de desaparición, respectivamente.





