MUNDO
Demasiadas incógnitas
Cien días después de la desaparición de Madeleine McCann, la investigación ha pasado de barajar un rapto sexual a sospechar incluso de sus propios padres
12.08.07 -

La foto de la niña ha dado la vuelta al mundo. [EFE]
LISBOA. DV. Ya nada será como antes en la tranquila localidad de la Praia da Luz, en el Algarve portugués, donde el pasado 3 de mayo desapareció Madeleine McCann, una niña británica de 3 años que estaba de vacaciones con sus padres, Gerry y Kate, y sus hermanos gemelos, Sean y Amelia, de 2 años. Se ha escrito mucho acerca de lo que ocurrió en el apartamento del complejo turístico Ocean Club, donde los tres pequeños dormían mientras sus padres cenaban con otros amigos en un local próximo, pero todavía existen muchas incógnitas que permitan reconstruir los hechos.
La familia McCann llegó el 29 de abril a Portugal junto con tres matrimonios y otros cinco niños. Era la primera vez que salían de Inglaterra con sus pequeños, unos niños muy deseados, todos ellos nacidos por fertilización in vitro. Aquel jueves las cuatro parejas de amigos fueron a cenar al restaurante Tapas, dentro de la urbanización y a unos cincuenta metros de la habitación en la que dormían los pequeños.
No contrataron el servicio de baby-sitting, que era gratuito para los clientes del establecimiento hostelero. Según han explicado, visitaban a los pequeños cada treinta minutos. En una de esos 'controles', sobre las 22.00 horas, Kate McCann entró en el cuarto y Maddie ya no estaba en su cama. La ventana se encontraba abierta y la persiana subida.
Sospecha de secuestro
La Guarda Nacional Republicana (GNR) asegura que la desaparición fue comunicada sobre medianoche, hora en la que envió al local a un equipo de agentes para tratar de localizar a la niña. Uno de los amigos afirma haber visto a un hombre con «algo» en sus brazos por la zona, sin haberle dado importancia en su momento. Se piensa que puede tratarse del raptor, con la niña en sus brazos. Un día después, los padres sospechan de un secuestro premeditado debido a la forma en la que los sospechosos habían entrado en el apartamento, sin alertar a los gemelos y sin llevarse bienes materiales.
Comenzó entonces una operación policial sin precedentes en Portugal y que ha sido completada desde el principio por tres agentes ingleses. Ninguna hipótesis está descartada, aunque se sospecha de un secuestro relacionado con abuso sexual de menores. Empezaron a aparecer grandes recompensas por pistas que dieran con el verdadero paradero de Maddie, que el 12 de mayo cumplió 4 años.
Sus padres, él cirujano y ella médico, declararon ante las cámaras de televisión su arrepentimiento por haber dejado a los pequeños solos. Desde entonces cada día se acercan a la iglesia del pueblo para encontrar el apoyo espiritual que les permita superar estos difíciles momentos. Además, pasean con los gemelos con la intención de que ellos no logren enterarse de lo que realmente pasa.
Primer sospechoso
El 14 de mayo la Policía Judicial (PJ) realiza varios interrogatorios y un día después informa de que el ruso Robert Murat puede estar implicado en el caso. Se convierte en el único sospechoso conocido hasta el momento. Este ciudadano vive en casa de su madre, próxima al apartamento donde Madeleine desapareció y, supuestamente, es un habitual consumidor de portales pedófilos de Internes.
A finales de mayo, el matrimonio McCann comienza a viajar por varias ciudades para intentar movilizar a las personas en su intento de recuperar a su hija. Fue recibido por el Papa Benedicto XVI y ha visitado ciudades como Madrid, Berlín o Amsterdam, repartiendo fotografías de Madeleine. La Policía portuguesa ha recibido muchas pistas falsas, entre ellas las de turistas que aseguraban haber visto a Maddie en Marruecos y en Creta.
A principios de este mes llegaron perros ingleses entrenados para la búsqueda de cadáveres y restos de sangre. Detectaron algunos vestigios en el apartamento de los McCann que han sido enviados a laboratorios ingleses. Y así la posible muerte de la niña toma cada día más fuerza, una tesis muy defendida por la prensa portuguesa y ayer confirmada también por los investigadores. Mientras, los padres, cada día más furiosos con las noticias que les implican en la desaparición, se aferran al pensamiento de poder encontrar con vida a su hija.
La familia McCann llegó el 29 de abril a Portugal junto con tres matrimonios y otros cinco niños. Era la primera vez que salían de Inglaterra con sus pequeños, unos niños muy deseados, todos ellos nacidos por fertilización in vitro. Aquel jueves las cuatro parejas de amigos fueron a cenar al restaurante Tapas, dentro de la urbanización y a unos cincuenta metros de la habitación en la que dormían los pequeños.
No contrataron el servicio de baby-sitting, que era gratuito para los clientes del establecimiento hostelero. Según han explicado, visitaban a los pequeños cada treinta minutos. En una de esos 'controles', sobre las 22.00 horas, Kate McCann entró en el cuarto y Maddie ya no estaba en su cama. La ventana se encontraba abierta y la persiana subida.
Sospecha de secuestro
La Guarda Nacional Republicana (GNR) asegura que la desaparición fue comunicada sobre medianoche, hora en la que envió al local a un equipo de agentes para tratar de localizar a la niña. Uno de los amigos afirma haber visto a un hombre con «algo» en sus brazos por la zona, sin haberle dado importancia en su momento. Se piensa que puede tratarse del raptor, con la niña en sus brazos. Un día después, los padres sospechan de un secuestro premeditado debido a la forma en la que los sospechosos habían entrado en el apartamento, sin alertar a los gemelos y sin llevarse bienes materiales.
Comenzó entonces una operación policial sin precedentes en Portugal y que ha sido completada desde el principio por tres agentes ingleses. Ninguna hipótesis está descartada, aunque se sospecha de un secuestro relacionado con abuso sexual de menores. Empezaron a aparecer grandes recompensas por pistas que dieran con el verdadero paradero de Maddie, que el 12 de mayo cumplió 4 años.
Sus padres, él cirujano y ella médico, declararon ante las cámaras de televisión su arrepentimiento por haber dejado a los pequeños solos. Desde entonces cada día se acercan a la iglesia del pueblo para encontrar el apoyo espiritual que les permita superar estos difíciles momentos. Además, pasean con los gemelos con la intención de que ellos no logren enterarse de lo que realmente pasa.
Primer sospechoso
El 14 de mayo la Policía Judicial (PJ) realiza varios interrogatorios y un día después informa de que el ruso Robert Murat puede estar implicado en el caso. Se convierte en el único sospechoso conocido hasta el momento. Este ciudadano vive en casa de su madre, próxima al apartamento donde Madeleine desapareció y, supuestamente, es un habitual consumidor de portales pedófilos de Internes.
A finales de mayo, el matrimonio McCann comienza a viajar por varias ciudades para intentar movilizar a las personas en su intento de recuperar a su hija. Fue recibido por el Papa Benedicto XVI y ha visitado ciudades como Madrid, Berlín o Amsterdam, repartiendo fotografías de Madeleine. La Policía portuguesa ha recibido muchas pistas falsas, entre ellas las de turistas que aseguraban haber visto a Maddie en Marruecos y en Creta.
A principios de este mes llegaron perros ingleses entrenados para la búsqueda de cadáveres y restos de sangre. Detectaron algunos vestigios en el apartamento de los McCann que han sido enviados a laboratorios ingleses. Y así la posible muerte de la niña toma cada día más fuerza, una tesis muy defendida por la prensa portuguesa y ayer confirmada también por los investigadores. Mientras, los padres, cada día más furiosos con las noticias que les implican en la desaparición, se aferran al pensamiento de poder encontrar con vida a su hija.





