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Los vascos dan la espalda a la apuesta institucional por el alquiler de pisos
Apenas el 5,4% de los hogares de la comunidad residían en una vivienda arrendada en 2006 Más de un tercio de las familias que pagan una renta aspira a mudarse a una casa en propiedad
12.08.07 -

Casi el 20% de los hogares del País Vasco con un sólo progenitor se aloja en un piso de alquiler. [EL CORREO]
El mercado del alquiler no despega en Euskadi, a pesar de los incentivos que el Gobierno Vasco ofrece a los propietarios y a los inquilinos para intentar reanimarlo. Según un estudio del Departamento de Vivienda, apenas el 5,4% de los hogares vascos residían en un piso alquilado durante 2006 y, dentro de ese reducido grupo, más de la tercera parte aspiraba a cambiar de in- mueble, principalmente por una casa en propiedad. El pasado año, el índice de alquiler en el País Vasco sólo aumentó ocho décimas respecto al ejercicio anterior y se mantuvo por debajo de la media española (7,7% de familias), a gran distancia de países como Alemania y Holanda, donde los pisos en renta copan la mitad del parque inmobiliario.
Del informe del Gobierno autónomo, que se basa en la Encuesta sobre Necesidades y Demanda de Vivienda de 2006, no sólo se desprende que el alquiler tiene una presencia casi residual en el País Vasco, sino que los programas públicos para sacar pisos vacíos al mercado, como Bizigune, no hacen mella en esa tendencia. La preferencia por la propiedad, que se acentuó con el pasado 'boom inmobiliario', alcanzó su apogeo en 2005, cuando sólo el 4,6% de los hogares vascos se inclinó por el arrendamiento. La falta de oferta en este sector -hay más de 20.000 pisos desocupados en Euskadi- ha elevado los precios y ha contribuido a que el promedio de familias que optaron por el alquiler entre 1996 y 2006 quedara estancado en el 5,5%.
No obstante, el Departamento de Vivienda asegura que, bajo esas cifras, se está gestando un cambio en la percepción del alquiler, pues el 70% de jóvenes encuestados por el Gobierno autónomo el año pasado confesó que aceptaría esa alternativa «de forma explícita o bajo condicionantes». Ahora bien, el índice cae al 44% cuando se consulta a los hogares que necesitan cambiar de domicilio.
De todos modos, el Departamento de Madrazo advierte de que, en ambos casos, «la aceptación de una vivienda en alquiler está ligada, en una parte importante, a una renta bastante baja». Ese factor es decisivo para los 93.000 jóvenes vascos que aspiran a emanciparse en los próximos tres años, un colectivo al que el Gobierno de Zapatero ha prometido un programa de vivienda pública; y al que también va dirigida la propuesta de la consejería de EB para garantizar, a partir de 2012, un alquiler social a todos los ciudadanos de Euskadi.
Pero, hasta que llegue ese momento, el arrendamiento tiene una presencia minúscula en los tres territorios históricos. Sólo el 6% de las familias alavesas escogió esa opción durante el año pasado, una tasa ligeramente superior a las de Gipuzkoa (5,7%) y en Vizcaya (5,1%). Las tres territorios experimentaron aumentos respecto a los ejercicios anteriores, pero no fueron significativos.
A la cola
Todas las estadísticas sitúan a Euskadi a la cola del mercado de alquiler en España, por detrás de Madrid, Cataluña, la Comunidad Valenciana o Andalucía. Sin embargo, en cuestión de precios, el País Vasco figura en las posiciones de cabeza, sólo superado por la capital del Estado. A finales de junio pasado, un sondeo del Ministerio de Vivienda reveló que el alquiler medio cuesta en Euskadi a 9,92 euros por metro cuadrado, mientras que en Madrid sube hasta 11,38 euros. A cierta distancia, les siguen Navarra (7,95 euros), Cataluña (7,41) y Canarias (7,30).
Entre los datos de la Administración central y los que ha divulgado el Instituto Vasco de Estadística (Eustat) no existen diferencias sustanciales. Según el Ministerio de Vivienda, el alquiler medio para un piso de 80 metros cuadrados, escogido en el mercado libre, asciende a 793,6 euros en Euskadi, una cantidad que es casi idéntica a la que el Eustat ha estimado para una vivienda de Vizcaya (795). Ese organismo señala que los alquileres más caros se cobran en Álava (866 euros de media) y después, en Gipuzkoa (802).
La comparación de estas cantidades con el mercado de pisos en propiedad es elocuente: una hipoteca de 200.000 euros, a 30 años, puede salir por unos 1.000 euros al mes, unos 200 euros más que en 2005. Así que no es de extrañar que, según el estudio del Gobierno autónomo, el 37% de los vascos que viven en alquiler aspire a cambiar de domicilio; especialmente para ser dueños de su propio inmueble.
Además, a la pregunta de cuándo creen que podrán mudarse, un porcentaje similar de los arrendatarios contesta que en el plazo de dos años. Entre tanto, están abocados a vivir en alquiler porque perciben menos ingresos que los propietarios de los pisos (1.483 euros mensuales de media frente a 1.710, respectivamente).
Por el momento, el arrendamiento se ha convertido en la salida temporal para muchos jóvenes que empiezan a trabajar y en la alternativa forzosa para los inmigrantes, que, con los jóvenes, forman el colectivo más afectado por la inseguridad laboral.
Oficialmente, más de la mitad de los extranjeros establecidos en Euskadi reside en un piso alquilado (no se contabilizan los 'pisos patera'). En cambio, las familias vascas optan masivamente por la propiedad, aunque el informe del Gobierno Vasco revela algunos datos significativos. Por ejemplo, el 20% de los hogares con un solo progenitor tiene que recurrir al alquiler, al igual que el 10% de los hogares con una o varias personas discapacitadas a su cargo; y al igual que el 7% de los ciudadanos que viven solos.
Del informe del Gobierno autónomo, que se basa en la Encuesta sobre Necesidades y Demanda de Vivienda de 2006, no sólo se desprende que el alquiler tiene una presencia casi residual en el País Vasco, sino que los programas públicos para sacar pisos vacíos al mercado, como Bizigune, no hacen mella en esa tendencia. La preferencia por la propiedad, que se acentuó con el pasado 'boom inmobiliario', alcanzó su apogeo en 2005, cuando sólo el 4,6% de los hogares vascos se inclinó por el arrendamiento. La falta de oferta en este sector -hay más de 20.000 pisos desocupados en Euskadi- ha elevado los precios y ha contribuido a que el promedio de familias que optaron por el alquiler entre 1996 y 2006 quedara estancado en el 5,5%.
No obstante, el Departamento de Vivienda asegura que, bajo esas cifras, se está gestando un cambio en la percepción del alquiler, pues el 70% de jóvenes encuestados por el Gobierno autónomo el año pasado confesó que aceptaría esa alternativa «de forma explícita o bajo condicionantes». Ahora bien, el índice cae al 44% cuando se consulta a los hogares que necesitan cambiar de domicilio.
De todos modos, el Departamento de Madrazo advierte de que, en ambos casos, «la aceptación de una vivienda en alquiler está ligada, en una parte importante, a una renta bastante baja». Ese factor es decisivo para los 93.000 jóvenes vascos que aspiran a emanciparse en los próximos tres años, un colectivo al que el Gobierno de Zapatero ha prometido un programa de vivienda pública; y al que también va dirigida la propuesta de la consejería de EB para garantizar, a partir de 2012, un alquiler social a todos los ciudadanos de Euskadi.
Pero, hasta que llegue ese momento, el arrendamiento tiene una presencia minúscula en los tres territorios históricos. Sólo el 6% de las familias alavesas escogió esa opción durante el año pasado, una tasa ligeramente superior a las de Gipuzkoa (5,7%) y en Vizcaya (5,1%). Las tres territorios experimentaron aumentos respecto a los ejercicios anteriores, pero no fueron significativos.
A la cola
Todas las estadísticas sitúan a Euskadi a la cola del mercado de alquiler en España, por detrás de Madrid, Cataluña, la Comunidad Valenciana o Andalucía. Sin embargo, en cuestión de precios, el País Vasco figura en las posiciones de cabeza, sólo superado por la capital del Estado. A finales de junio pasado, un sondeo del Ministerio de Vivienda reveló que el alquiler medio cuesta en Euskadi a 9,92 euros por metro cuadrado, mientras que en Madrid sube hasta 11,38 euros. A cierta distancia, les siguen Navarra (7,95 euros), Cataluña (7,41) y Canarias (7,30).
Entre los datos de la Administración central y los que ha divulgado el Instituto Vasco de Estadística (Eustat) no existen diferencias sustanciales. Según el Ministerio de Vivienda, el alquiler medio para un piso de 80 metros cuadrados, escogido en el mercado libre, asciende a 793,6 euros en Euskadi, una cantidad que es casi idéntica a la que el Eustat ha estimado para una vivienda de Vizcaya (795). Ese organismo señala que los alquileres más caros se cobran en Álava (866 euros de media) y después, en Gipuzkoa (802).
La comparación de estas cantidades con el mercado de pisos en propiedad es elocuente: una hipoteca de 200.000 euros, a 30 años, puede salir por unos 1.000 euros al mes, unos 200 euros más que en 2005. Así que no es de extrañar que, según el estudio del Gobierno autónomo, el 37% de los vascos que viven en alquiler aspire a cambiar de domicilio; especialmente para ser dueños de su propio inmueble.
Además, a la pregunta de cuándo creen que podrán mudarse, un porcentaje similar de los arrendatarios contesta que en el plazo de dos años. Entre tanto, están abocados a vivir en alquiler porque perciben menos ingresos que los propietarios de los pisos (1.483 euros mensuales de media frente a 1.710, respectivamente).
Por el momento, el arrendamiento se ha convertido en la salida temporal para muchos jóvenes que empiezan a trabajar y en la alternativa forzosa para los inmigrantes, que, con los jóvenes, forman el colectivo más afectado por la inseguridad laboral.
Oficialmente, más de la mitad de los extranjeros establecidos en Euskadi reside en un piso alquilado (no se contabilizan los 'pisos patera'). En cambio, las familias vascas optan masivamente por la propiedad, aunque el informe del Gobierno Vasco revela algunos datos significativos. Por ejemplo, el 20% de los hogares con un solo progenitor tiene que recurrir al alquiler, al igual que el 10% de los hogares con una o varias personas discapacitadas a su cargo; y al igual que el 7% de los ciudadanos que viven solos.





