
Los hechos tuvieron lugar poco antes de la una de la madrugada, en el centro de acogida residencial de menores Azpilikueta, ubicado en el barrio Lapice de Irun. Según los datos de la Ertzaintza, por causas que se desconocen, uno de los menores que residen en el caserío salió de su habitación y entró entre «gritos e insultos» en la de un compañero, también menor. El agresor, de 17 años, asestó un navajazo en el muslo de la víctima que, en el transcurso del forcejeo, resultó también herida en la mano.
Alertado por el alboroto de la pelea, el director del centro de acogida acudió a la habitación en la que se estaba produciendo la agresión y, con la ayuda de otros menores residentes, intervino en la pelea impidiendo nuevas agresiones. El grupo redujo al agresor. No obstante, mientras el educador del centro daba cuenta de lo sucedido a la Ertzaintza, el joven huyó del caserío, aunque fue detenido poco después por agentes de la Ertzaintza, acusado de un delito de lesiones.
Mientras esto sucedía, una ambulancia acudió al caserío Azpilikueta y ofreció una primera cura a la víctima para, posteriormente, evacuarla al Hospital Comarcal del Bidasoa, donde fue atendida.
Convivencia
En el caserío Azpilikueta de Irun, perteneciente a los centros de acogida residencial de menores en desamparo de la Diputación de Gipuzkoa, no se explican lo que pudo haber ocurrido ya que «es un lugar muy tranquilo y los chicos se llevan muy bien». El centro dispone de diez plazas, en las que conviven menores -entre 13 y 18 años- nacidos en Gipuzkoa junto a inmigrantes no acompañados.
Los menores, algunos con problemas de adaptación o comportamiento, viven en el centro bajo la supervisión de un educador social de la ONG Dianova, que gestiona el caserío. Desayunan, comen y cenan allí, acuden a sus centros de formación, siguen unos horarios de entrada y salida y se ocupan de las tareas de la casa.
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