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El tesoro de la solidaridad
La Diputación recibió ayer a algunos de los niños afectados por Chernobil que son acogidos en verano
11.08.07 -
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El tesoro de la solidaridad
Un componente del grupo Oihulari Klown actúa delante de los niños ucranianos en la Diputación. [LUSA]
SAN SEBASTIÁN. DV. Muchas familias prefieren disfrutar las vacaciones de una manera diferente. Es el caso de los que acogen en verano a niños de Ucrania, afectados por la radiación de Chernobil. 167 chavales de edades comprendidas entre seis y diecisiete años han venido a Gipuzkoa para disfrutar con las familias de aquí y para recuperar la salud en un entorno sin contaminación. En lo que va de año 180 niños ucranianos han pasado por Gipuzkoa.

El principal objetivo es que los niños puedan mejorar su salud. Estos menores están afectados por la radiación y por eso tienen un sistema inmunológico vulnerable. La estancia aquí les sirve como recarga de sus defensas. Suelen tener la boca muy afectada porque durante el año comen alimentos afectados por la radiación. Es por eso que las mejoras más visibles se dan en la boca.

Los chavales llegaron a Euskadi el pasado 25 de junio y se marcharán el próximo 28 de agosto. Ayer el diputado general de Gipuzkoa, Markel Olano, junto con el diputado de Deportes y Acción Exterior, Iñaki Galdós, recibieron a medio centenar de niños y a sus familias de acogida.

A la entrada de la Diputación unos chavales de muy corta edad les bailaron un aurresku. Después subieron arriba, en donde el diputado general les quiso decir unas palabras: «La acogida es buena para nosotros porque es un factor de enriquecimiento», dijo Olano y añadió que, «la solidaridad es el mejor tesoro que tiene un pueblo». El diputado intentó decir agur en ucraniano y los chavales soltaron alguna risa que otra. También quiso agradecer a la Asociación Chernobil el entusiasmo y el esfuerzo con el que trabajan y recordó que llevan doce años en esa labor.

Algunas monitoras de ucrania que trabajan con la asociación y que están todo el año con los niños tomaron la palabra y dieron las gracias a todos los que hacen posibles las acogidas en nombre de las familias de Ucrania e incluso «en nombre de nuestro país», ya que según afirmaron las familias de aquí, «dan su corazón a nuestros niños». Al oír eso, muchos no pudieron contener las lagrimas.

Cuando los mayores terminaron su turno los niños de Ucrania quisieron dar las gracias a su manera. Dos niñas y un niño bailaron y cantaron una danza típica ucraniana que obtuvo bastantes aplausos. Después, el grupo Oihulari Klown apareció en el escenario y amenizó el ambiente con disfraces de monstruos, lo que provocó algún llanto que otro, aunque la mayoría disfrutó de la actuación. La última parte de este acto de recepción consistió en un lunch que dada la hora que era se agradeció bastante.

Entre pintxo de tortilla y chorizo, Txus, una madre que lleva tres años acogiendo a Valeria comentó que, «al principio nos costaba entendernos, pero este año que Valeria ha aprendido el idioma, está siendo mucho mejor». Además, añadió que «la experiencia es muy buena para ellos y en la salud mejoran mucho en estos meses». Valeria se mostraba muy tímida pero dijo que le gustaba mucho venir a Gipuzkoa y que para ella la gente que le acogía es como «su segunda familia».

Idoia, otra madre de acogida, dice que es su segundo año con Anastasiya. «Es una hija más en casa» y afirma que «se ha integrado muy bien». Anastasiya cuenta que está muy a gusto y añade que le gustan «todas las cosas que hago en estos meses».

Trabajando todo el año

Enrique, voluntario de la asociación, quiso agradecer el acto de ayer porque, «durante todo el año realizamos una labor importante y esos actos de apoyo por parte de las autoridades son de agradecer». Aunque lo más visible es la acogida, Enrique deja claro que se trabaja durante todo el año, y que cuando los menores se marchan en agosto, empiezan ya a trabajar para empezar otra selección. «La selección es muy importante porque queremos tener garantías de que los menores que vienen lo necesitan de verdad». El voluntario informa de que «en noviembre y diciembre se buscan familias que puedan acoger a los menores que son nuevos», y que a partir de enero «empieza todo el papeleo burocrático» que consiste en la cobertura sanitaria por parte de Osakidetza; los permisos de las Diputaciones y subdelegaciones pertinentes; y la tramitación de los visados para que los menores puedan venir.

Sofia viene de un pueblo muy pequeño de Ucrania, vive en Usurbil y le encanta «ir a la playa y andar en bici», aunque dice que lo que más le gusta es estar con la familia: «Les quiero mucho». Afirma que se lo ha pasado muy bien. Es el tercer año que viene y le da mucha pena irse.

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