Editorial
Irán busca aliados
08.08.07 -
La visita de una delegación presidencial iraní a Argel, que concluyó ayer con la firma de cuatro memorandos de cooperación entre los dos países, marca un paso importante en la estrategia de Teherán de tejer nuevas alianzas para aliviar el aislamiento al que le ha condenado la comunidad internacional por la continuación de su programa nuclear. Si en el ámbito multilateral Irán se arriesga a una tercera resolución del Consejo de Seguridad que acarrearía mayores sanciones, el régimen de los ayatolás se enfrenta también a un notorio descontento popular por la grave situación económica que atraviesa el país.
Es en este difícil contexto en el que hay que enmarcar las reuniones celebradas en los últimos meses por Mahmud Ahmadineyad con los presidentes de Venezuela y Nicaragua, Hugo Chávez y el sandinista Daniel Ortega, con quienes intenta establecer una alianza alternativa de países que no gozan del beneplácito de Washington. Irán ha firmado con ambos millonarios contratos en materia energética y de vivienda, dos terrenos en los que se sustentará también la colaboración con Argelia, un estado que ya medió entre Irán y Estados Unidos en la 'crisis de los rehenes' de 1980 y que podría aspirara a volver a jugar un papel importante dados sus vínculos estratégicos con EE UU y la UE.
Con esta gira periférica, el Gobierno de Teherán logra hacer valer el peso de sus 'petrodólares' en el objetivo de procurarse nuevos socios, al tiempo que promociona la creación de una OPEP de productores de gas, una idea que pese a su inmadurez resulta inquietante políticamente para la comunidad internacional. En este pulso diplomático que dura ya cuatro años, ni las visitas de los inspectores internacionales, ni dos resoluciones del Consejo de Seguridad, ni el fuerte despliegue militar de EE UU en el Golfo Pérsico han logrado detener el programa atómico iraní. La posibilidad, no confirmada aún por los hechos, de que el objetivo último sea la fabricación de armas nucleares ha desatado la alarma entre los países vecinos y ha llevado a Washington a retomar una dura política de contención basada en las multimillonarias ventas de armas a sus aliados regionales: Arabia Saudí, Egipto e Israel. Una reorientación arriesgada que podría agravar la carrera armamentística en una zona en la que la emergencia de Irán como potencia nuclear conduciría a un escenario indeseado, dinamitando todos los equilibrios de seguridad.
Es en este difícil contexto en el que hay que enmarcar las reuniones celebradas en los últimos meses por Mahmud Ahmadineyad con los presidentes de Venezuela y Nicaragua, Hugo Chávez y el sandinista Daniel Ortega, con quienes intenta establecer una alianza alternativa de países que no gozan del beneplácito de Washington. Irán ha firmado con ambos millonarios contratos en materia energética y de vivienda, dos terrenos en los que se sustentará también la colaboración con Argelia, un estado que ya medió entre Irán y Estados Unidos en la 'crisis de los rehenes' de 1980 y que podría aspirara a volver a jugar un papel importante dados sus vínculos estratégicos con EE UU y la UE.
Con esta gira periférica, el Gobierno de Teherán logra hacer valer el peso de sus 'petrodólares' en el objetivo de procurarse nuevos socios, al tiempo que promociona la creación de una OPEP de productores de gas, una idea que pese a su inmadurez resulta inquietante políticamente para la comunidad internacional. En este pulso diplomático que dura ya cuatro años, ni las visitas de los inspectores internacionales, ni dos resoluciones del Consejo de Seguridad, ni el fuerte despliegue militar de EE UU en el Golfo Pérsico han logrado detener el programa atómico iraní. La posibilidad, no confirmada aún por los hechos, de que el objetivo último sea la fabricación de armas nucleares ha desatado la alarma entre los países vecinos y ha llevado a Washington a retomar una dura política de contención basada en las multimillonarias ventas de armas a sus aliados regionales: Arabia Saudí, Egipto e Israel. Una reorientación arriesgada que podría agravar la carrera armamentística en una zona en la que la emergencia de Irán como potencia nuclear conduciría a un escenario indeseado, dinamitando todos los equilibrios de seguridad.





