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RSS | ed. impresa | Regístrate | 30 agosto 2008

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rescate subterráneo
«Annette sigue entera después de tres días ahí abajo con varios dedos rotos»
Los equipos de rescate confiaban en sacar esta madrugada a la espeleóloga belga herida en Isaba La mujer caminó herida tres horas por la cueva hasta llegar a un paso donde podía entrar la camilla
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ISABA. DV. «Me ha sorprendido lo entera que está después de tres días ahí abajo con varios dedos rotos. Se la ve tranquila». A Mario, guardia civil del Grupo de Rescate de Intervención en Montaña (GREIM), le sangraban ayer las manos tras haber arrastrado la camilla de Annette Van Houtte, la espeleóloga belga de 49 años que permanecía atrapada desde la noche del sábado en una cueva de Isaba, a 650 metros de profundidad. Al cierre de esta edición, la Guardia Civil confiaba en sacar a Annette a la superficie durante la pasada madrugada. «Nuestros hombres están reventados», reconoció un portavoz del instituto armado.

Mario pasó casi 24 horas empujando la camilla por las galerías de la Piedra de San Martín, en el Pirineo navarro. El roce con las paredes había dejado las manos del agente en carne viva. «Annette estaba estable. Se dedicaba a dormir casi todo el tiempo mientras la sacábamos », explicó el guardia civil.

«Cuando llegamos hasta ella -prosiguió-, estaba con dos de sus compañeros. Después sólo le acompañamos nosotros y un médico». Fue el facultativo quien marcó el ritmo de salida, de tal modo que, si Annette flojeaba en algún momento, el equipo de rescate se detenía para estabilizarla. «Tratamos de llevarla lo más rápido posible -indicó Mario-. Porque cuando se empieza la operación lo ideal es no parar nunca». La camilla la cargaron entre seis y siete personas, que avanzaron por turnos e imprimieron un ritmo rápido a la marcha, guiándose con una linterna.

El guardia civil interrumpió su relato cuando el general Laguna apareció en el centro de coordinación. A pesar del cansancio, el subordinado se cuadró, aunque el superior le aconsejó que se tranquilizara: «Hasta dentro de ocho o diez horas (eran cerca de las siete de la tarde) no volverás a entrar. Descansa e intenta estar caliente. Si te ves mal, te puedo dejar una chaqueta».

Cartografiando galerías

El pasado sábado, Annette Van Houte llevaba varios días explorando la sima de la Piedra San Martín con cuatro compañeros. El grupo cartografiaba el laberinto de galerías. Tras varios años de exploración, todos conocían las cavidades como la palma de su mano, pero la excursión se torció cuando una piedra destrozó el pie de Annette. La mujer quedó atrapada, incapaz de salir por sus propios medios.

Sus colegas reaccionaron de inmediato. Dos permanecieron con ella, para auxiliarla e insuflarle ánimos, mientras que los demás emprendieron la marcha hacia la superficie. Tras 24 horas de camino, llegaron al exterior y, desde allí, utilizaron el móvil para llamar al servicio de emergencias.

La Guardia Civil, la Gendarmería francesa y los espeleólogos del país vecino se dirigieron a la enseguida entrada de la sima. En total, se movilizaron cerca de un centenar de personas, de las cuales 45 eran especialistas del instituto armado.

Ayer, a la una de la madrugada, tras cinco horas de ruta por las grutas, los voluntarios de la Federación Francesa de Espeleología llegaron hasta la víctima. «Fuimos los primeros en alcanzarla. La atendió un equipo de cinco personas, con un médico entre ellos», explicó Pierre Henri Fontespis-Loste, coordinador de los espeleólogos galos. «A pesar de las heridas, ella está 'súper'. Es muy dura y tiene mucha experiencia», aseguró.

El momento más duro

Lo primero que hizo el grupo fue curarle las heridas y estabilizarla, tarea que llevó casi cinco horas. «Después descansamos cerca de una hora. Eran las cinco de la mañana; había que frenar el ritmo, había que tranquilizarse», relató Fontespis-Loste. Sin embargo, el tiempo para reponer fuerzas no duró mucho. La galería en la que Annette quedó atrapada era demasiado estrecha para introducir una camilla.

Fue el momento más duro para la espeleóloga. Herida y cansada, caminó por su propio pie casi tres horas para alcanzar un paso accesible a la camilla. Según Fontespis, «lo pasó muy mal», pero siempre se mostró entera. «Es muy fuerte», agregó.

El pasado lunes, sobre las diez de la noche, varios miembros de la Guardia Civil empezaron a conducirla por el laberinto de grutas. Según Óscar Esteban, capitán de la Guardia Civil, el equipo de rescate tuvo que superar varias dificultades. «Dentro de la cueva, las condiciones eran adversas: cinco grados y una humedad del cien por cien. Además, había corrientes de aire, varios tramos estaban inundados, algunas zonas son demasiado estrechas, la camilla pesa lo suyo...».

Pero la operación fue por buen camino. «La sacaremos sin ninguna duda», explicó el capitán al cierre de esta edición. «Afortunadamente, en ningún momento se ha temido por su vida». Las autoridades confiaban en que al filo de la medianoche del martes al miércoles, Annette saldría, por fin, al exterior.

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