
Durante los próximos 18 meses el mercado provisional va a ser el lugar donde comerciantes y clientes se encontrarán a diario, tratando de que el hábito de acudir al mercado no se pierda, después de más de cien años de historia que han contemplado las paredes del viejo mercado, que ya actualmente se remodela. Estos próximos meses supondrán un período de transición muy importante para todos, y por eso nos hemos acercado a las instalaciones provisionales para conocer de primera mano la opinión de los interesados.
JUANTXO
Juantxo Goikoetxea llevaba muchos años en su puesto de quesos bajo la escalera que daba acceso a las pescaderías en la primera planta. Era consciente de que el mercado estaba en unas condiciones poco atractivas, pero ya se sabe que muchos son de la opinión de que «más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer». Sobre las nuevas instalaciones, Juantxo nos comenta que «están francamente bien. A la hora de trabajar el cambio ha sido radical. Tenemos más espacio y los puestos están perfectamente equipados. En ese sentido, creo que el traslado ha sido para mejor. Yo al menos estoy mejor en este puesto».
Pero lo que más importa a todos los que tienen un puesto en el mercado es la afluencia de gente. «La verdad es que estamos trabajando bien. Nosotros siempre hemos tenido como base principal al cliente de aquí, a los zarauztarras, y no dependemos tanto de los visitantes. Estos, por lo visto hasta el momento, o no han venido a pasar el verano como otros años o no se han enterado de la nueva ubicación. Me da la impresión de que vienen menos, pero quizás habrá que esperar este mes de agosto para hacer balance».
Para Juantxo la situación estratégica del antiguo mercado es un factor muy importante a la hora de atraer al comprador. «El mercado está en una posición muy ventajosa, justo entre la calle Mayor y Zigordia. Es el centro del casco antiguo y un lugar de paso para muchas personas. Eso hace que se visite casi sin querer y una vez dentro, es más fácil que se animen a comprar. En este estamos muy bien, pero aquí sólo va a entrar quien viene expresamente a realizar las compras, mientras que en el otro puedes coger clientes de paso», comenta Juan-txo mientras atiende a su clientela.
Es por ello que, pese a que el balance es positivo, espera ansioso que las obras de remodelación se acaben cuanto antes para poder regresar al nuevo mercado y continuar trabajando en mejores condiciones que antes y en el lugar donde ha estado tradicionalmente.
MILAGROS
Desde el caserío Basobeltz baja a diario Milagros Arrojeria con los productos frescos de su huerta. Es una de las muchas caseras que llevan décadas acudiendo al mercado y que puede hacer una valoración real del cambio de ubicación. «La instalación que nos ha hecho el Ayuntamiento es muy buena. Estamos todos más recogidos y todo está limpio y más 'txukuna'. Lo más importante es que venga la gente. El mes de julio no ha sido muy fuerte, pero esta última semana hemos trabajado muy bien. La diferencia está en que aquí vienen sólo para comprar y en el otro había gente de paso o gente de 'miranda', que siempre es un cliente en potencia. Algunos se quejan de que está lejos, pero creo que es una excusa. El que quiere venir no tie- ne más de 150 metros de paseo con respecto al otro y, en mu- chos casos, está incluso más cerca».
Una de sus clientas, Inacia, la interrumpe. «El autobús para delante de la puerta del mercado provisional y las instalaciones de ahora están mucho mejor que las de antes. Algunas se quejan de que hay poco espacio, de que no pueden andar con los carros, pero creo que es buscar tres pies al gato. Si empezamos a sacar fallos, a todo se le puede sacar».
Es evidente que el mercado provisional en general gusta a los usuarios habituales del mismo, pero no hemos podido recoger la opinión de quienes han dejado de acudir por algún motivo. Las personas consultadas en la mañana de ayer en el propio mercado de Bizkaia kalea estaban a gusto, pero todos añoran el viejo mercado y cuentan los días para poder regresar una vez acabadas todas las obras.





