sociedad
El Ejército de Yemen publica las fotos de los terroristas que asesinaron a ocho viajeros
Las autoridades yemeníes persiguen a los autores «por distintas zonas del país» y aseguran que «no escaparán». Once personas participaron en el ataque, incluido el suicida.

Portada del semanario que reproduce fotos de los terroristas. [EFE]
SANÁ. Un joven yemení de 20 años fue quien perpetró el atentado suicida que en julio costó la vida a ocho turistas, entre ellos los guipuzcoanos Mikel Essery y Maddy Álvarez en este país árabe, con la ayuda de diez cómplices, incluidos un egipcio y un saudí, según fuentes de la seguridad. El semanario local 22 de Septiembre, órgano de las Fuerzas Armadas, publicó ayer en su primera página los nombres y las fotos de diez de los once miembros de la «célula terrorista», entre ellos los del suicida, identificado como Abdu Mohamad Sad Ahmad Reheqa.
El undécimo cómplice, el egipcio Ahmed Basiuni Dueider, que ofreció apoyo logístico a los demás miembros del grupo, fue abatido el 4 de julio en un tiroteo con las fuerzas de seguridad en un barrio del oeste de Saná.
Según las investigaciones, el autor físico del ataque también vivía en esta capital hasta que varios meses antes del atentado, ocurrido el 2 de julio, fuera reclutado por otro yemení, Hamza Ali Saleh Al Dhiyani, para llevar a cabo el ataque.
Al Dhiyani, que presuntamente es el cabecilla del grupo, consiguió convencer a Reheqa de la acción terrorista y le enseñó a conducir coches utilizando un taxi que tenía, antes de acompañarle a la provincia de Mareb, a 240 kilómetros al este de la capital, explicaron las fuentes.
En esta provincia, donde fueron atacados los turistas, estaban los demás miembros de la célula terrorista planificando el atentado y preparando los explosivos y el coche todoterreno utilizado en el mismo.
Naser Abdel Karim, Mohamad Saleh al Kazemi, Qasem Yahya Mahdi, Hamza Salem Omar y Ammar Ebada estaban encargados de la preparación del coche bomba y de la supervisión de la ejecución del atentado frente al histórico templo de la reina de Saba, también conocido con los nombres de Mahram Balquis y Templo del Sol.
El saudí Nayef Mohamad al Qahtani facilitó, junto a Naji Ali Gardan y Ali Bin Ali -éstos dos últimos son habitantes de Mareb y están acusados de haber asesinado al director de la Policía de esa ciudad-, ofrecieron refugio y protección a los demás cómplices, según las mismas fuentes.
El día del atentado el suicida esperó en un punto de la carretera próximo al histórico templo la salida de los trece turistas y sus escoltas yemeníes que en esos momentos estaban visitando el lugar. «Cuando les vio saliendo empotró su vehículo cargado de explosivos contra el segundo coche del convoy de los turistas, en el que estaba el mayor número de ellos», aseguran las fuentes, según la revista oficial que en ningún lugar de la información indica que los españoles fueron atacados por su nacionalidad.
Varios testigos aseguraron en julio que el suicida se había acercado al templo en un vehículo todoterreno unos 15 minutos antes de cometer el atentado para preguntar a algunos viandantes sobre si los visitantes eran turistas occidentales.
Advertencia a cómplices
La enorme explosión, en la que fueron utilizadas bombonas de oxígeno, proyectiles de cañón y material explosivo TNT, hizo volar por el aire los tres vehículos en los que viajaban los turistas y sus escoltas yemeníes. En el mismo lugar murieron siete turistas y dos yemeníes, mientras que otros seis españoles resultaron heridos de diversa consideración y cinco de ellos fueron repatriados en menos de 48 horas en un avión español. María Asunción Vitorica fue la única española que permaneció en un hospital de Saná debido a su grave estado, donde falleció doce días más tarde.
«El resultado del análisis sobre los restos humanos hallados en el lugar del ataque, así como de varios miembros de la familia del terrorista Reheqa demostraron que fue él quien perpetró el cobarde atentado», confirmaron ayer las fuentes yemeníes. Añadieron que los organismos de seguridad «persiguen a los terroristas en distintas zonas del país», e insistieron: «no escaparán al castigo». «Cualquier persona que ayude o dé refugio a alguno de los terroristas será acusado de complicidad en este acto criminal», advirtieron. EFE
El undécimo cómplice, el egipcio Ahmed Basiuni Dueider, que ofreció apoyo logístico a los demás miembros del grupo, fue abatido el 4 de julio en un tiroteo con las fuerzas de seguridad en un barrio del oeste de Saná.
Según las investigaciones, el autor físico del ataque también vivía en esta capital hasta que varios meses antes del atentado, ocurrido el 2 de julio, fuera reclutado por otro yemení, Hamza Ali Saleh Al Dhiyani, para llevar a cabo el ataque.
Al Dhiyani, que presuntamente es el cabecilla del grupo, consiguió convencer a Reheqa de la acción terrorista y le enseñó a conducir coches utilizando un taxi que tenía, antes de acompañarle a la provincia de Mareb, a 240 kilómetros al este de la capital, explicaron las fuentes.
En esta provincia, donde fueron atacados los turistas, estaban los demás miembros de la célula terrorista planificando el atentado y preparando los explosivos y el coche todoterreno utilizado en el mismo.
Naser Abdel Karim, Mohamad Saleh al Kazemi, Qasem Yahya Mahdi, Hamza Salem Omar y Ammar Ebada estaban encargados de la preparación del coche bomba y de la supervisión de la ejecución del atentado frente al histórico templo de la reina de Saba, también conocido con los nombres de Mahram Balquis y Templo del Sol.
El saudí Nayef Mohamad al Qahtani facilitó, junto a Naji Ali Gardan y Ali Bin Ali -éstos dos últimos son habitantes de Mareb y están acusados de haber asesinado al director de la Policía de esa ciudad-, ofrecieron refugio y protección a los demás cómplices, según las mismas fuentes.
El día del atentado el suicida esperó en un punto de la carretera próximo al histórico templo la salida de los trece turistas y sus escoltas yemeníes que en esos momentos estaban visitando el lugar. «Cuando les vio saliendo empotró su vehículo cargado de explosivos contra el segundo coche del convoy de los turistas, en el que estaba el mayor número de ellos», aseguran las fuentes, según la revista oficial que en ningún lugar de la información indica que los españoles fueron atacados por su nacionalidad.
Varios testigos aseguraron en julio que el suicida se había acercado al templo en un vehículo todoterreno unos 15 minutos antes de cometer el atentado para preguntar a algunos viandantes sobre si los visitantes eran turistas occidentales.
Advertencia a cómplices
La enorme explosión, en la que fueron utilizadas bombonas de oxígeno, proyectiles de cañón y material explosivo TNT, hizo volar por el aire los tres vehículos en los que viajaban los turistas y sus escoltas yemeníes. En el mismo lugar murieron siete turistas y dos yemeníes, mientras que otros seis españoles resultaron heridos de diversa consideración y cinco de ellos fueron repatriados en menos de 48 horas en un avión español. María Asunción Vitorica fue la única española que permaneció en un hospital de Saná debido a su grave estado, donde falleció doce días más tarde.
«El resultado del análisis sobre los restos humanos hallados en el lugar del ataque, así como de varios miembros de la familia del terrorista Reheqa demostraron que fue él quien perpetró el cobarde atentado», confirmaron ayer las fuentes yemeníes. Añadieron que los organismos de seguridad «persiguen a los terroristas en distintas zonas del país», e insistieron: «no escaparán al castigo». «Cualquier persona que ayude o dé refugio a alguno de los terroristas será acusado de complicidad en este acto criminal», advirtieron. EFE





