Martes, 12 de junio de 2007
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DEPORTES

Publicado: 10:02

quinto partido de semifinales
El Real Madrid y el Barça jugarán la final de la Liga ACB
Los blancos lucharán por el campeonato con su verdugo en la Copa del Rey
El Real Madrid y el Barça jugarán la final de la Liga ACB
Bullock presiona al joven Ricky Rubio. /EFE
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El Winterthur Barça y el Real Madrid estarán en la gran final de la ACB. Los azulgrana han derrotado al Tau Vitoria en el quinto partido de las semifinales por un contundente 79-95 (2-3), mientras que los madridistas se han impuesto al DKV Joventut por 65-61 (3-2).
Los barcelonistas, que lograron el billete para la próxima edición de la Euroliga, lo bordaron en los dos últimos cuartos ya que, gracias a Basile y a la labor de equipo, se sobrepusieron de forma excelente a la temprana eliminación de Juan Carlos Navarro.
La igualdad absoluta (38-38) reflejaba el equilibrio entre ambos. El Tau domina el rebote ofensivo. El Barça robaba más balones. Los vascos lanzaban más tiros libres. Los catalanes estaban muy acertados en los tiros de dos. Este equilibro aguó la primera ventaja azulgrana (20-26) gracias a un parcial baskonista de 17-8 que estrechó el marcador.
El Barça iniciaba el tecer cuarto con muy mala pinta. En menos de dos minutos, Vázquez cometía su cuarta falta. Su sustituto, Mario Kasun, reiteraba sus problemas con las faltas dejando cojo al juego interior azulgrana. Scola y Splitter aprovechaban a la perfección su superioridad para ponerse las botas en la zona visitante.
Exceso arbitral
El Tau dominaba el interior pero sufría los zambombazos visitantes. El Barça empezaba a distanciarse gracias a su juego exterior. Un triple de Navarro quebraba la zona colocada por Maljkovic. Tras esa acción, el trío arbitral pecó de un claro exceso de protagonismo. Técnica a Roe.
El Barça aprovecha los tiros libres para ensanchar su distancia (46-57). La presión del Buesa Arena y la picardía de Scola revierten la situación. Inexistente falta en ataque de Navarro sobre el pívot argentino y posterior técnica al escolta catalán.
Con Navarro eliminado de mala manera, el Barça mantuvo el tipo gracias a un par de triples, Lakovic y Grimau, y a una penetración de Ukic (55-67 min.30). Al Tau le pesaba la desventaja. Scola quería tirar del carro pero sus compañeros no le secundaban. Rakocevic y Erdogan restaban desparecidos.
El Barça encaró el tramo final con una ventaja en apariencia definitiva (55-72 min.34). Maljkovic removía las entrañas de su banquillo buscando soluciones. Planinic le dio algo de aire cortado de inmediato por un triple estelar de Basile (64-80 min.35).
El italiano puso la guinda de un pastel compuesto por todo el conjunto azulgrana capaz de sobreponerse a la ausencia de su estrella con una solvencia espectacular. Una contundencia letal que convirtió el tramo final en innecesario ante la decepción de un Tau que sigue con su mal fario en los quintos partidos. Un partido decisivo que nunca ha conquistado.
Regreso de los blancos
Dos años después del famoso triple de Alberto Herreros anotó en el Buesa Arena y arrebató una Liga virtualmente ganada al Tau Vitoria, el Real Madrid regresa a la final por el título de la ACB con todo el mérito que le concede haber eliminado al DKV Joventut , un gran adversario que le ha discutido el pase hasta el último suspiro.
Los blancos lucharán por el campeonato con su verdugo en la Copa del Rey: el Barcelona. Un broche de oro para una temporada de oro, el del Mundial de Japón. La clausura que se merece un baloncesto como el español y una competición como la ACB.
A la quinta va a la vencida. La semifinal entre los titulares de Vistalegre y del Pabellón Olímpico explotó en el descanso del desempate. La tensión podía palparse. El marcador la retrataba en toda su dimensión (33-32) y los nervios estaban a flor de piel cuando una chispa encendió el fuego.
Los blancos, igual que en el cuarto partido, abrieron la tarde lanzados, dispuestos a marcar el territorio, a dejar claro quien llevaba los galones (18-11). Pero esta serie, este Madrid y este Joventut , están cortados por el mismo patrón. Los verdinegros no saltaron al parqué de Carabanchel para oficiar de comparsas. Querían el premio gordo.
Y para eso les preparó Aíto. De entrada, con una defensa especial sobre Bullock que dejaba la responsabilidad de parar al escolta madridista en manos de Ricky Rubio mientras el otro gurú norteamericano, Elmer Bennett, asumía la dirección ante una defensa tan intensa, tan contundente y tan esforzada como la del propio conjunto badalonés.
Mumbrú pusó las bases del 18-11 con siete puntos en seis minutos. Bennett equilibró la cuenta del alero y evitó que el desempate muriera antes de tiempo. Un 0-8 supuso la primera ventaja visitante de la tarde (18-19). Una anécdota dentro de una batalla que no había hecho más que empezar.
Cambios defensivos
La ambición y la valentía de los verdinegros podía sentirse en los cambios defensivos, en las presiones sobre los saques de fondo, en la tensión de los jugadores. La confianza y la convicción de los blancos en cada acción.
En el último periodo. Golpeó primero Raúl López, un ex verdinegro, con dos triples (39-35), y le siguió Felipe Reyes con una penetración en contragolpe, un tapón y un rebote defensivo de esos que suben los decibelios y regalan una dosis extra de moral a los compañeros.
Pero esta semifinal nació condenada a expirar en el último segundo del último partido (48-50 m.34). Las noticias que llegaban de Vitoria, con el Barcelona veinte puntos por delante a falta de seis minutos (64-84), presionaban al Joventut , al que sólo le valía ganar para disputar la Euroliga de la próxima temporada.
El choque rebosaba pasión. Restaban cinco minutos y el choque seguía abierto a todo (51-51). En ese momento crucial, en la hora de la verdad, al Joventut se le mojó la pólvora. Encajó un tiro libre de Raúl López, dejó que el francés Jerome Moiso capturase el rebote del segundo lanzamiento de personal del base y lo convirtiese en dos puntos, que Hervelle barriese la zona con un tapón de tremendos efectos morales y el Madrid ya no dejó que los verdinegros le inquietaran pese a la andanada final de Rudy Fernández (61-59 m.39).
Todavía quedó margen para una clausura desbocada. Para una antideportiva sobre el Joventut en un rebote de ataque, una lluvia de protestas y reproches contra los árbitros por parte badalonesa, una técnica al banquillo de la 'Penya' y, en definitiva, un cóctel de los ingredientes que hacen del baloncesto una experiencia única. Gran semifinal. Gran ganador. Gran perdedor. Gran espectáculo. Baloncesto para disfrutar. Aún queda la final.

 
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