El Senado estadounidense ha rechazado limitar el tiempo de debate sobre la reforma migratoria, basada en un acuerdo entre demócratas y republicanos apoyado por el presidente Bush, después de que se presentara una moción con la que pretendían acelerar la aprobación del proyecto.
Se trata de un nuevo escoyo para los partidarios de la reforma, que no han conseguido siquiera una mayoría simple en una votación que se ha resuelto con 45 votos a favor de limitar el debate a un total de 30 horas, frente a los 50 en contra -mayoritariamente votos republicanos.
El titular del bloque demócrata, Harry Reid, ha asegurado que aunque se sentía "decepcionado" por algunas de las cláusulas del proyecto de Ley, no ve "el momento de aprobarlo". Mientras que el líder de la minoría republicana, Mitch McConnell, ha explicado su rechazo a la votación de hoy porque los demócratas han tratado de acelerar el proyecto y ha apuntado que "nos estamos dando por vencidos antes de tiempo".
Así las cosas, las perspectivas de la nueva ley de inmigración que pretendía "un gran acuerdo" entre los dos partidos son inciertas, ya que los republicanos desean garantías de que tendrán la oportunidad de incorporar al proyecto varias enmiendas respaldadas por los conservadores y que endurecerán las previsiones de la reforma.