"No fue una sola operación sino varias. Inicialmente no hubo éxito, y esto incidió en la prolongada recuperación". Así lo ha desvelado el líder cubano, Fidel Castro, que en un artículo periodístico rompe el silencio sobre su enfermedad y asegura que ha "ido mejorando".
En el artículo, el tercero que publica esta semana, Castro pormenoriza algunos aspectos sobre su salud, como que mantiene "un peso estable, alrededor de los 80 kilogramos" o que dependió "durante muchos meses de venas tomadas y catéteres por los cuales recibía una parte importante de los alimentos".
"Hoy recibo por vía oral todo lo que requiere mi recuperación. Ningún peligro es mayor que los relacionados con la edad y una salud de la cual abusé en los tiempos azarosos que me correspondió vivir", explica el líder cubano, que el próximo agosto cumplirá 81 años.
Piensa, lee y hace ejercicio
Castro justifica el silencio en que se ha mantenido su enfermedad en que "no deseaba desagradables desengaños para nuestro pueblo" y excusa en la falta de tiempo para acicalarse el que no haya aparecido más a menudo en entrevistas o fotografías.
En el artículo, publicado en el diario Granma, cuenta que se dedica a "reflexionar y escribir sobre cuestiones a mi juicio de cierta importancia y trascendencia", además de "leer, recibir información, conversar telefónicamente con numerosos compañeros y realizar los ejercicios de rehabilitación pertinentes".
Castro apareció en un acto público por última vez el 26 de julio del pasado año. Apenas unos días después, el 31 de julio, el jefe de la revolución delegaba provisionalmente el poder en su hermano menor, Raúl, ministro de Defensa, tras someterse a una delicada intervención por una hemorragia intestinal.
Desde entonces, y a falta de informes médicos, los cubanos se han informado sobre la evolución del presidente a través de las declaraciones de altos funcionarios del gobierno y de dirigentes de países aliados, como el venezolano Hugo Chávez y el boliviano Evo Morales.