El ex Beatle Paul McCartney y su aún esposa, Heather Mills, han firmado una tregua en su amarga batalla por el divorcio por el bien de su hija, Bea, de 3 años, que estaba sufriendo las consecuencias emocionales, según News of the World.
El pasado viernes, la pareja, que el año pasado anunció su separación tras cuatro años de matrimonio, fue vista en actitud distendida por primera vez en meses cuando se encontraron en un restaurante de Londres para que ella le entregara a la pequeña.
El periódico, que muestra fotografías del encuentro en las que Mills se despide sonriente del músico y la hija de ambos, asegura que han llegado a un acuerdo para llevarse bien y facilitar los trámites de divorcio.
Así, el pacto incluye el compromiso del artista de llegar a un arreglo monetario satisfactorio para el año próximo, mientras que ella se compromete a no trasladarse, ni llevarse a la niña, a los Estados Unidos, donde últimamente ha participado en un programa televisivo de baile, explica el rotativo. Además, los tres celebrarán juntos el 65 cumpleaños de Paul McCartney, el 12 de junio, en un intento de dar a la niña una sensación familiar.
Según fuentes cercanas a la pareja citadas por el periódico, ambos se han dado cuenta de que, después de los dolorosos cruces de acusaciones aireados por la prensa, debían "intentar llevarse bien" para no traumatizar a la pequeña.