El finlandés Marcus Gronholm (Ford) ha ganado el rally de Italia, séptima prueba del calendario, después de que su máximo rival en la carrera y el mundial, el francés Sebastien Loeb (Citroen), abandonara por accidente en el primer tramo, mientras Dani Sordo (Citroen) ha subido al podio.
Tras el abandono de Loeb, y con la victoria prácticamente asegurada para Gronholm -en segunda posición estaba su compañero de equipo el finlandés Mikko Hirvonen que le iba a respetar la posición-, la jornada se centró en la lucha por el último peldaño del podio entre el español y el noruego Henning Solberg, que finalmente ha logrado Sordo.
Loeb partía en la tercera etapa como líder destacado de la carrera y tenía prácticamente asegurada la victoria en una última jornada muy corta. Apenas se disputarían cincuenta y seis kilómetros y Gronholm estaba demasiado retrasado (36 segundos) como arrebatarle la posición. Pero un error en la primera especial le ha costado la carrera y el abandono. Un mal salto le ha hecho perder el control del coche y en el aterrizaje ha hecho un trompo y ha quedado metido en una zanja de la que ya no ha podido salir. Así, Gronholm, que ya se veía otra vez en el segundo escalón del podio, se encontraba con un liderato del todo inesperado.