Tendemos a pensar que los grandes retos de Gipuzkoa tienen que ver con las infraestructuras, la economía o la política. Sin embargo, y sin restar importancia a estas cuestiones, probablemente el mayor desafío al que se enfrenta el territorio es el envejecimiento de su población.
Gipuzkoa presenta una pirámide de edad comparable a la de los países más envejecidos del mundo. La mayor esperanza de vida, los bajos índices de natalidad y el escaso impacto que por ahora tiene en el territorio la inmigración indican que la situación no va a cambiar.
En la actualidad, en Gipuzkoa se contabilizan 16.700 mayores dependientes (no pueden valerse por sí mismos), cifra que en 2020 se situará en 22.000. En esta última fecha habrá 45.700 guipuzcoanos con más de 80 años, el 7% de la población total.
Si a este cóctel de datos le añadimos el hecho de que cada vez la vida se alarga más, se llega a una conclusión sorprendente: una de cada cuatro personas mayores de Gipuzkoa cumplirá al menos 90 años. Según las estadísticas, cuando alguien cumple los 65 años, le queda un 22% de vida. A este fenómeno se le denomina el «envejecimiento del envejecimiento», con el consiguiente incremento de enfermedades neurodegenerativas, tipo Alzheimer o Parkinson, que requieren tratamientos y personal específico.
La Diputación y los ayuntamientos se encuentran en primera línea para dotar a esta población de los servicios necesarios que garanticen su calidad de vida. La institución foral, consciente del enorme desafío al que se enfrenta, creó esta legislatura una ponencia en las Juntas Generales con el fin analizar la situación y prever los pasos a dar.
La Cámara encargó al departamento para la Política Social una radiografía del problema. El informe, entregado en 2004, indicaba que la atención pública en Gipuzkoa no llega al 50% de la población mayor dependiente, sumando todos los servicios prestados. En los niveles de mayor intensidad, como es el caso de las residencias y la atención diurna, se ronda el 35%.
Con retraso
El informe explica que el «tardío y todavía desequilibrado» desarrollo de los servicios sociales, junto al retraso en las transformaciones sociales que han modificado el papel de la familia y el rol de la mujer, «no nos han permitido alcanzar todavía los niveles de cobertura de los países avanzados de Europa».
Este retraso, según los técnicos de la Diputación, se está acortando rápidamente. Así, señalan que el crecimiento de los servicios «se ha acelerado en la última década», llegando algunos recursos a alcanzar «niveles punteros en el Estado». El constante incremento del presupuesto de este departamento foral es buena prueba de su consideración prioritaria.
Gipuzkoa dispone de 65 geriátricos con 4.800 plazas. La lista de espera, un dato celosamente guardado por los responsables forales, se eleva a 800 personas. Este número suele ser matizado por los responsables forales. Indican que esta cifra se refiere al número de ciudadanos registrados para acceder a un centro. Sin embargo, señalan que si se ofreciera una plaza a todas estas personas, una de cada tres renunciaría a acceder a ella en este momento. Por lo tanto, la lista operativa es de 451 ciudadanos. El tiempo medio de espera para ocupar a una plaza es de 52 días.
Ayuda a domicilio
Los centros de día y la atención domiciliaria son las otras dos patas sobre las que se asienta la atención a la tercera edad. El estudio presentado en las Juntas Generales indicaba que el Servicio de Ayuda a Domicilio cuenta con cerca de 5.000 usuarios. Se trata del recurso social más utilizado. El informe destaca que tiene una cobertura muy por encima de la media española y equivalente a la de Euskadi. Sin embargo, detecta importantes desequilibrios en la cobertura local y comarcal. Así, por ejemplo, si en el Bajo Deba la cobertura sólo alcanza al 2,14% de los mayores de 65 años, en el alto Deba el porcentaje asciende al 5,59%.
Los centros de día constituyen el recurso que más ha crecido en los últimos años en Gipuzkoa, con más de 900 plazas. El informe señala que nos acercamos a un equilibrio territorial «modélico», ya que prácticamente todos los municipios con más de 4.000 habitantes contarán con este recurso el año próximo, así como algunos más pequeños.
Ley de Dependencia
El problema del envejecimiento de la población no es exclusivo de Gipuzkoa. En el resto de España, la tendencia es la misma, aunque no tan acelerada.
El Gobierno central ha querido hacer frente al problema mediante la Ley de la Dependencia. Desde la Diputación se indica que los dependientes guipuzcoanos que necesitan ayuda ya la están recibiendo. La institución foral destinará 150 millones de euros este año para ayudas a discapacitados, mientras que la Ley de Dependencia cifra en 400 millones las aportaciones en 2007 para todo el Estado. El coste de atención a un gran dependiente en Gipuzkoa oscila entre los 3.000 y 4.000 euros al mes, por lo que los 250 euros propuestos por el Ministerio no cubrirían ni el 10%, cuando la idea inicial era compartir los costes por partes iguales. Desde la Diputación se afirma que el Gobierno central «ha vendido humo» sobre esta cuestión.