 Andrés Palop, portero del Sevilla, sostiene la Copa de la UEFA. /EFE |
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Resultado: Espanyol, 2 Sevilla, 2 (1-3 en los penaltis) Espanyol: Gorka; Zabaleta, Jarque, Torrejón, David García; Moisés Hurtado, De la Peña; Rufete, Riera, Luis García y Tamudo. Sevilla: Palop; Daniel Alves, Javi Navarro, Dragutinovic y Puerta; Adriano, Maresca, Martí y Poulsen; Kanouté y Luis Fabiano. Campo: Hampden Park (52.000 espectadores). Árbitro: Massimo Bussaca (Suiza). Goles: 0-1 (min.18, Adriano), 1-1 (min.28, Riera), 1-2 (min. 105, Kanouté), 2-2, (min. 116, Jonatas). Penaltis: 0-1. Kanouté. Gol. 0-1. Luis García. Para Palop. 0-2. Dragutinovic. Gol. 1-2. Pandiani. Gol. 1-2. Alves. Fuera. 1-2. Jónatas. Para Palop. 1-3. Puerta. Gol. 1-3. Torrejón. Para Palop. |
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El portero Andrés Palop -que detuvo los lanzamientos Luis García, Jónatas y Torrejón en la tanda de penaltis- fue el héroe que permitió al Sevilla renovar su título de campeón de Copa de la UEFA tras una final contra el Espanyol en la que ambos equipos lucharon tanto en el tiempo reglamentario como en la prórroga.
El central Javi Navarro, capitán del Sevilla, levantó por segundo año consecutivo el trofeo, que recibió de manos del presidente de de la UEFA, el francés Michel Platini. Esta vez fue en el palco del estadio Hampden Park de Glasgow y ante la mirada del Príncipe Felipe, que asistió al encuentro.
A pesar de su excelente juego, la UEFA ha vuelto a cebarse con el Espanyol, 19 años después de que el equipo catalán perdiese la final ante el Bayer Leverskusen en la tanda de penaltis. El técnico del Espanyol, Ernesto Valverde y algunos de los jugadores lloraron sobre el césped su derrota.
El momento de los porteros
Los goles de Adriano y Riera en la primera parte dejaron el empate (1-1) al final de los 90 minutos de una final trepidante, en la que los dos equipos lo han dado todo para llevarse la victoria. En la prórroga, cuando el Sevilla ya acariciaba el título con un gol de Kanouté en el minuto 105, Jónatas estableció la igualada definitiva en el 115.
La tanda de penaltis comenzó con un tanto del sevillista Kanouté y un parón de Palop a un lanzamiento de Luis García. Dragutinovic volvió a marcar para el Sevilla y Pandiani hizo lo propio para los españolistas. Alvés mandaría después el balón fuera y el portero sevillista volvería a parar, esta vez un balón de Jónatas. El siguiente gol de Puerta y el parón a Torrejón decidió el campeón.
Un encuentro sensacional
El partido resultó vibrante y de máxima igualdad. Tras unos minutos de tanteo, la primera oportunidad clara fue para el Espanyol en un desmarque de Tamudo que cortó Poulsen justo a tiempo. Tras el córner, el balón llegó a Adriano que corrió directo hacia la portería de Gorka, dejó sentado trastabillado a Moisés y con un tiro cruzado batió al meta blanquiazul.
En el minuto 28, Riera aprovechó el vacío por la banda derecha sevillista para plantarse en la esquina del área, hacer un recorte y chutar a gol. El tiró lo desvió lo justo un defensa para que Palop no pudiera hacer nada por evitar el empate a uno.
Pero las oportunidades no cesaron para uno y otro equipo. Puerta estuvo a punto de poner el 2-1 tras un tiro muy desviado que se endiabló tras tocar en Jarque. Después, Tamudo lo intentó desde fuera del área pero Palop se tiró al suelo rápido. La última ocasión de la primera parte llegó por medio de Luis Fabiano, que no había aparecido mucho hasta ese momento.
Moisés, expulsado
La segunda parte mantuvo la emoción a raudales. La ocasión más clara para romper la igualdad la dispuso otra vez el espanyolista Riera. De la Peña le metió un pase perfecto que remató de volea, Palop tocó lo justo para que el balón rozara el larguero y saliera fuera.
Jesús Navas había sustituido a Maresca para dar más profundidad a la banda izquierda y Pandiani, máximo goleador de la competición, sentaba a Rufete en el banquillo blanquiazul. Pero en el minuto 68, Moisés Hurtado fue expulsado por doble amarilla, lo que puede cambiar el sino del encuentro. Valverde tuvo que reestructurar a su equipo y sacó a Lacruz por el capitán Tamudo.
Los minutos finales de encuentro fueron un monólogo sevillista, que acosó la portería de Gorka con un Espanyol entregado y pidiendo marchar a la prórroga. El marcador no se movió y ambos equipos tuvieron que disputar otros 30 minutos.