El etarra Iñaki de Juana Chaos ha concedido una entrevista al diario británico The Times para remarcar su pleno respaldo al "proceso democrático de diálogo y negociación para resolver el conflicto político entre la región vasca y los Estados francés y español".
El atentado de Barajas marca, en opinión de De Juana, un punto de inflexión que hace "más necesaria que nunca" la "resolución del conflicto", señala al diario en respuestas escritas desde su habitación en el Hospital 12 de Octubre.
En la entrevista, el preso etarra asegura que no siente remordimientos por los 25 asesinatos que se le atribuyen y afirma que no siente ninguna responsabilidad por la polémica que podría generar su muerte. "¿Puedes culpar al reprimido de las acciones del represor? ¿Puedes culpar a la violada de las acciones del violador?", se cuestiona. "No poder vivir una vida normal es muy duro. Sólo aquellos de nosotros que lo hemos experimentado pueden entenderlo. Así que para que no se repita, deben tratarse las raíces del conflicto", añade.
Sobre su futuro, el etarra advierte de que no abandonará la huelga de hambre -que inició el pasado 7 de noviembre tras ser condenado por la Audiencia Nacional a 12 años y siete meses de prisión por un delito de amenazas-, a cambio de que se le aplique una reducción de condena. "La única alternativa aceptable es la libertad completa y el fin de la los ataques brutales a la libertad de expresión que este proceso legal implica", se queja.
El artículo está ilustrado con una imagen del etarra en el Hospital 12 de octubre, donde fue ingresado días después de declararse en huelga de hambre.
Delicado estado de salud
El estado de De Juana Chaos, que se acerca a los cien días en huelga de hambre, ha sufrido un empeoramiento tras haber casi 35 kilos desde el pasado agosto, cuando comenzó su anterior ayuno en la cárcel gaditana de Algeciras con un peso de 86'9 kilos.
La disminución de peso ha sido mayor desde que el 7 de enero pasado los doctores decidieran suspender la alimentación forzosa, una vez que sus parámetros habían sido estabilizados. Fuentes penitenciarias explicaron que a De Juana se le retiró la sonda después de que durante 27 días consecutivos fuese alimentado a la fuerza en períodos de doce horas, durante las cuales el preso debía de ser inmovilizado por completo, con el consiguiente desgaste.