La institución del Ararteko reclama al Departamento de Educación del Gobierno Vasco la revisión del decreto que regula los derechos y deberes del alumnado con el fin de dar una respuesta adecuada a los conflictos y problemas existentes en los centros escolares.
El decreto data del año 1994 y, a juicio del Defensor del Pueblo de Euskadi, necesita una actualización para incorporar nuevas realidades. El Ararteko plantea esta necesidad en un amplio estudio titulado "Convivencia y conflictos en los centros educativos".
Este estudio analiza el clima escolar en su conjunto y los distintos conflictos que conviven en los colegios vascos, incluyendo el maltrato entre iguales (bullying), y expone una serie de recomendaciones de cara a mejorar la convivencia en las aulas y responder de forma más eficaz a los problemas que puedan surgir.
Este trabajo nace de la "alarma social" sobre la violencia en los centros educativos y tiene como fuentes de información una amplia encuesta realizada entre estudiantes, docentes y familias de ochenta centros de educación secundaria. Asimismo, está basado en entrevistas en profundidad y grupos de discusión trabajados en diez de estos colegios a miembros de los tres colectivos citados.
La primera conclusión del estudio es que, pese a la alarma social existente, todos los componentes de la comunidad educativa están razonablemente satisfechos del clima escolar que perciben en sus propios centros.
Sus respuestas son más críticas cuando hablan sobre el clima general del sistema educativo, pero su opinión es positiva al hacerlo sobre su colegio y, de hecho, el 82% de las familias no cambiaría a su hijo de centro. No obstante, los autores del informe subrayan que los conflictos son una realidad y reconocen que los datos indican que las situaciones de maltrato psicológico y físico entre alumnos son "frecuentes". No aportan estadísticas concretas en cuanto a incidencia de casos de acoso en los colegios vascos y se limitan a señalar que los datos recopilados coinciden básicamente con otros estudios realizados recientemente sobre la materia.
Elementos de preocupación
El estudio enumera una serie de elementos "preocupantes" y destaca el divorcio existente entre los profesores y los padres. Las familias, explican sus autores, tienen una visión idílica de las relación entre docentes y alumnos, afirman que sus hijos no planean apenas problemas y tienen una visión más crítica de la actitud del profesorado, mientras que éste achaca los problemas de violencia o disciplina a la permisividad de los padres.
"Si tenemos en cuenta que la colaboración y la sintonía entre familias y profesorado es uno de los factores clave para mejorar la convivencia y el clima de los centros -ha señalado el ararteko, Iñigo Lamarca-, estas divergencias resultan enormemente preocupantes".
Otros elementos de preocupación serían la escasa participación de los alumnos y sus familias en la elaboración, revisión y aplicación de las normas de convivencia, la consideración en ocasiones de conductas como la indisciplina en el aula o las agresiones a compañeros como "normales" y el grado de malestar o desánimo que se puede apreciar en buena parte del profesorado. Según este informe, una parte de los docentes "se siente desbordado, abandonado y atrincherado frente a una tarea titánica para que la considera que no dispone de los medios necesarios: una autoridad reconocida, formación adecuada, tiempos y espacios para ejercer adecuadamente las funciones de tutor, apoyo de la administración, marcos legales claros, recursos, etc.".
Finalmente, incluye en la lista la insuficiente y lenta reacción ante determinadas situaciones como el maltrato entre iguales, y el clima que lleva a las víctimas a sufrir en silencio. De hecho, la información recabada permite afirmar que las víctimas recurren en todo caso a contarles su experiencia a amigos o amigas, pero raramente piden ayuda a los profesores y sólo en casos muy graves a sus familias.
Recomendaciones
El Ararteko expone finalmente una treintena de recomendaciones para prevenir los conflictos y problemas existentes en los centros escolares, y ofrecer una respuesta adecuada cuando se presenten. Algunas de ellas son incentivar la participación de los centros en planes de mejora de la convivencia; apoyar a los centros con recursos, asesoramiento y formación; y prestar atención especial a los colegios con más problemas. Una de las recomendaciones dirigidas al Gobierno Vasco es la revisión del decreto que regula los derechos y deberes del alumnado de los centros escolares no universitarios de Euskadi porque, a juicio del Ararteko, este decreto "no sirve para dar una respuesta correcta y rápida a muchos de los problemas actuales. De hecho, buena parte de las decisiones que se adoptan en los centros para resolver conflicto se toman al margen del mismo".
"La nueva normativa debería corregir las deficiencias que la experiencia ha puesto de manifiesto, incorporar situaciones y realidades novedosas, incrementar el margen de autonomía y la capacidad de decisión de los centros, agilizar los procedimientos...", explica el estudio.
El fomento de la implicación del alumnado en la gestión de determinados conflictos, la garantía de que el centro supervisa los tiempos y espacios no lectivos, aumentar la seguridad de las víctimas, transmitir el mensaje de "tolerancia cero" a los agresores y facilitar cauces para que las víctimas de acoso puedan hacer llegar su situación a los profesores o responsables del centro son otras de las recomendaciones.