El Departamento de Asuntos Sociales ha elaborado un estudio sobre el llamado "cuidado informal" y ha establecido que el perfil de estas personas cuidadoras es el de una mujer (73% de los casos ), pareja o hija del afectado y con una edad media de 48 años. Suelen ser personas con algún tipo de estudios (sólo un 3% carece de ellos) y aunque sus trabajos son muy diferentes, destaca la presencia de amas de casa.
El 90% de los cuidadores tiene sólo una persona su cargo y el 61,5% se dedica ellos por iniciativa propia, siendo ésta atención la única (33%) o la principal (28%) que recibe el afectado. El cuidado se suele prolongar por 6 años.
En cuanto a la persona cuidada, la mayoría son mujeres (62%) y un 20% viven solas. La mayoría de los hombres viven con su pareja, aunque esto se debe en parte a su menor esperanza de vida, y piden más ayuda para realizar las tareas domésticas que las mujeres. Por provincias, la Consejería ha reconocido que la mayor presencia de mayores dependientes en Vizcaya hace que "cueste más llegar a los niveles de cobertura de Alava y Gipuzkoa".
Consecuencias negativas
El estudio, elaborado mediante 1.026 encuestas, revela que son muchas las consecuencias negativas que este tipo de atención tiene para los cuidadores, ya sea a nivel profesional (un 20,3% no puede trabajar fuera de casa, un 17,1% tiene que pagar a otras personas para el cuidado y un 16,1% tiene problemas con los horarios), familiar (el 54,6% ha reducido su tiempo de ocio y el 35,7% no puede irse de vacaciones y el 34,4% no tiene tiempo para cuidarse a si mismo) y para la salud (el 36,4% se encuentra cansado, y el 26,6% ha visto deteriorarse su salud).
En este contexto, según las opiniones recogidas por el Departamento, las personas cuidadoras requieren un mayor reconocimiento público, apoyo institucional, ayudas de auxiliar para esta labor y un 80% exige formación específica para estos trabajos. No en vano, el 61,7% dice tener "nula disposición" para dedicarse de forma profesional a cuidar a personas mayores, pero si algún día precisaran ayuda, el 67,1% preferiría vivir en su casa.
El consejero Javier Madrazo ha señalado que la Ley de Dependencia elaborada por el Gobierno español "no responde a las expectativas" tanto de cuidadores como de cuidados, algo que si prevé que haga la Ley Vasca de Servicios Sociales que está preparando su Departamento. Madrazo quiere que esta nueva norma permita "elegir la forma, el lugar y el tipo de cuidado" que se recibe y "diversificar la oferta", así como que la atención a los mayores no afecte a la vida del cuidador.
Servicios de "respiro"
Para ello, se han planteado desarrollar los llamados servicios de "respiro", mediante estancias temporales de los mayores en residencias y impulsando el trabajo de voluntarios, y mejorar los servicios como centros de día, asistencia a domicilio, residencia o tele asistencia. La Consejería busca también que "crear las condiciones para que la personas cuidadoras pueda trabajar fuera de casa, pueda disfrutar del tiempo libre, la pareja y las amistades y esto no le impida atender a la persona mayor".
Madrazo ha afirmado que la futura Ley de Servicio Sociales, cuyo anteproyecto estará listo para final de año y que después se consensuará con el resto de instituciones vascas y organismos sociales, pretende "garantizar el derecho que asiste a toda persona a recibir una atención adecuada a sus necesidades y que dicha atención no dependa del poder adquisitivo de cada cual". Para ello, ha instado a "ampliar la cartera de servicios y prestaciones para prevenir adecuadamente la dependencia y promover la autonomía personal de las personas dependientes y de sus familias".